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Noche Incendiada es el título en Ingles de la ultima película del director brasilero Eryk Rocha. Junto a Bacurau, se trata de la más fiel representación cinematográfica de la larga noche del Brasil actual. Es un crudo retrato del Rio contemporáneo, que a propósito abandona los clichés del Brasil soleado, posracial y sexualmente libre. En cambio, se nos invita a formar parte de una pintura más oscura, como los cuadros de Turner. Allí aparecen indelebles los encuentros fugaces de los caídos en desgracia: Paulo el taxista, Karina la enfermera del turno nocturno en una ciudad que parecería afectada por la peste.
Ello significa que los personajes son como marionetas manipuladas por dioses invisibles que juegan con ellas y las desechan “por deporte”, como en el Rey Lear de Shakespeare. Los dioses se han ido. No han muerto; se han convertido en dinero. Paulo comienza a manejar un taxi durante la noche obligado por las circunstancias financieras: debe pagarle alimentos a su exnovia o no podrá ver a su hijo Mateus. El asunto de los padres ausentes y las mujeres que deben criar a sus hijos ellas solas interesa a Eryk Rocha. Lo asocia a las consecuencias de la violencia financiera, objetivas y subjetivas.
En la película, cuando el sol se oculta en Rio da comienzo la larga noche. Pordioseros, traficantes y prostitutas conviven con los taxistas, los trabajadores sociales y las enfermeras, a la inversa de lo que ocurre con las metáforas asociadas con la oscuridad y la negrura en el Hollywood corriente. Estamos cerca de Buñuel durante su periodo mejicano, y la estética del hambre. Se trata de un filme breve, apenas 98 minutos. Pero se lo percibe como de quema lenta.
Si algo comparte con los de Cristina Gallego y Ciro Guerra, es que su atención no se centra en casos de injusticia particular. Al contrario, el foco apunta a la injusticia general. La primera separa al individuo del grupo, convirtiéndolo en un héroe trágico que lucha contra un villano singular y las probabilidades. Casi siempre, al final tiene lugar un momento de redención en la forma de una respuesta particular, mas o menos legal, con lo que demuestra que ha sido elegido. Es el enfoque del cine hollywoodense.
En cambio, el cine nuevo latinoamericano hace presente la injusticia estructural. En este caso no hay a quien culpar pues las fuerzas en juego corresponden a abstracciones reales que pueden malentenderse como desgracias. En ausencia de un villano particular, el remedio no proviene de la confesión, de algún procedimiento legal, o la redención que sólo da cuenta del caso particular. Aquí el remedio es de carácter histórico, el efecto de una acción colectiva, que puede o no tener lugar. Bienvenidos a la larga noche del Brasil Bolsonaro.