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Elecciones en el Perú, ¿Sida o cáncer?

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Muchos consideraban que en la elección entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala era imposible decidirse.

Ambos candidatos generaban desconfianza, criticas, temor, en fin, pasiones. Gustavo Rodríguez, un intelectual peruano lo definió así: “un miedo a perder los valores y un miedo a perder el dinero”. Sobre Keiko volaba el fantasma de su padre y sobre Humala el de Chávez.

En las elecciones pasadas el evidente vínculo de Humala con Chávez le costó la presidencia. Perú, como muchos otros países latinoamericanos, teme a la influencia del venezolano, y que Ollanta se convierta en otro Evo, servidor de la demagogia chavista. La influencia del llamado socialismo del siglo XXI pueda ser nefasta para la economía; la sola noticia de la elección de Humala, causó el desplome de la bolsa del Perú en 8,7% y la necesidad de cerrarla como medida de seguridad el lunes.

Keiko ofrecía un manejo de la economía similar al que siguió Alan Garcia que convirtió al Perú en la segundo mercado suramericano. Pero el recuerdo con su padre Alberto Fujimori fue de doble filo. Algunos votantes recuerdan al expresidente de una manera positiva; aprecian su gestión pacificadora y ven en Keiko la posibilidad de reivindicarlo. Muchos otros lo consideran un corrupto dictador y violador de derechos humanos.

Entre los miedos pudo más el antifujimorismo. El triunfo se debe a que un grupo importante de intelectuales –que había rechazado vehementemente la primera candidatura de Humala- como Vargas Llosa y Brice Echenique, decidieron apoyarlo como una protesta ante Fujimorí. El Cholo Toledo, que había dicho que la candidatura de Humala era un salto al vacío, decidió apoyarlo en la segunda vuelta y así también su bancada en el Congreso. Es decir, el triunfo de Humala se explica por el deseo de alejarse del fujimorismo.

Es evidente que aún nadie sabe cuál es el verdadero Humala: si es moderado y amigo de la izquierda del Brazil, o es un vehemente chavista. Toledo, que es una ficha clave, pues del apoyo de su bancada depende que el nuevo gobierno tenga mayoría en el Congreso se pronunció de manera prudente, luego de la victoria de Ollanta, dijo que su grupo será vigilante de la democracia. El temor sobre lo que va a pasar en el Perú, también parece agitarse por lo que sería un enfrentamiento abierto con el fujimorismo –que representa casi el 50%. El Vicepresidente de Humala declaró ayer que Fujimori debe ir a una cárcel común. ¿qué sucederá con los electores de Keiko que siguen admirando al expresidente y votaron por Keiko para respaldarlo? El país está definitivamente fracturado.

Es de la esencia de la democracia que las finalidades de la mayoría estén ajustadas a la ética, excluye la violencia y la persecución; la política social que debe surgir cuando la sociedad es justa. Pero en el escenario del Perú fuerzas están casi equilibradas, hay una diferencia insignificante que otorgó la Presidencia a un grupo que se forja en contra de la personalidad que inspira al otro. ¿Hasta dónde van el poder popular? ¿Hay verdades que se le pueden imponer a la mayoría? ¿Las minorías pueden ser aplastadas por la mayoría? Ojalá esta elección no se convierta en un nuevo rompimiento en el Perú y que los esfuerzos realizados se sinteticen en más progreso y equidad, y no, como lo dijo Vargas Llosa, la elección entre sida o cáncer.

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