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El tipo de energía, la clave del futuro

Paolo Lugari
27 de marzo de 2011 – 01:00 a. m.

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Al fertilizar la imaginación que no tiene los límites del conocimiento estamos en el escenario ideal para producir los grandes saltos del pensamiento, los cambios de paradigma…

Al fertilizar la imaginación que no tiene los límites del conocimiento estamos en el escenario ideal para producir los grandes saltos del pensamiento, los cambios de paradigma, como lo fuera el caso del transistor y el computador, entre otros, para que las energías renovables y limpias, sin disminuir la calidad de vida, sino mejorándola, pueden satisfacer las demandas de energía, aprovechando principalmente el sol, el agua, el viento, así como la biomasa, es decir, sembrando la energía, en espacios que no compitan con la producción de alimentos y sin tumbar un solo árbol, lo que nos lleva como efecto indirecto a repoblar con diversidad de especies la piel vegetal de la tierra, fortaleciendo nuestro capital biológico.

En la masa vegetal es en lo que se sustenta la actual composición y patrón de comportamiento de la atmósfera, condición indispensable para la vida, especialmente para la vida humana.

Por otra parte, tenemos que seguir trabajando con mayor obsesión en los programas de eficiencia energética (hacer más con menos). No se trata de consumir más, sino de consumir mejor, campo en el cual se podría ahorrar un 30% de energía.

En la actualidad las centrales nucleares generan el 17% de la energía eléctrica mundial.

La energía ahorrada equivale a energía hallada, decía un sabio.

Además, todo lo anterior deberá apoyarse en desarrollar acumuladores (baterías) económicos, livianos, de gran potencia y larga duración.

Los últimos informes de las revistas científicas nos indican que nos estamos acercando a esta revolución del aprovechamiento energético. Entre otros, cabe resaltar que ya es posible, técnica y económicamente, generar en la superficie de la misma vivienda toda la energía que ésta demanda y hasta tener excedentes, lo que implicaría cambios fundamentales en el diseño de las ciudades, que son ecosistemas muy frágiles.

Para terminar, no olvidemos que estamos en un planeta finito, redondo y sin ductos de escape.

Las civilizaciones serán medidas por su capacidad de superar las crisis.

*Director general Centro Experimental Las Gaviotas.

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