Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
No lo conozco, comandante Timochenko. Por los textos que le he leído y por los discursos que le he oído, imagino que usted aspira a ser un dirigente con influencia en la opinión, escuchado y aceptado ojalá por la mayoría.
Pues siento decirle que, a base de ordenar que la guerra se enfoque en la destrucción de la infraestructura del país, y no en la propaganda armada, por ejemplo, está logrando exactamente lo contrario: a medida que un nuevo pueblo se queda sin agua o sin luz; o una nueva población permanece sin peces para comer y sin alimentos para consumir porque todo ha sido contaminado a causa de una orden suya, cada día menos colombianos lo escuchan y lo acatan. Y, lo que es más grave, cada día menos compatriotas apoyan la salida negociada al conflicto y cada vez más piden que el Gobierno les responda con toda su fuerza militar, bombardeos incluidos. Así lo muestra la última encuesta de Gallup. Según ella, por primera vez, desde cuando comenzaron los diálogos en el 2012, existe un empate técnico entre quienes creen que la solución al problema de la guerra debe ser negociada y entre quienes se declaran partidarios de tratar de derrotarlos militarmente. ¡Que 46% de los colombianos prefiera que acaben a las Farc por la vía militar es un dato que debe preocuparlo, comandante Timochenko! ¡Claro que usted no cree en las encuestas pues piensa que son manipuladas! Yo no creo que eso sea así, pero no entremos en esa discusión. Sólo pensemos en la rabia que deben sentir y en lo que en el fondo pueden desear los más de 400 mil habitantes de Buenaventura que el 31 de mayo se quedaron sin luz en virtud de una orden suya; o los cientos de miles de Nariño, Santander, Cauca, Huila, Caquetá, Guaviare, Meta y Guajira, a quienes les pasó lo mismo; o los pobladores de Algeciras, Huila, que se quedaron sin agua potable porque un explosivo lanzado por su gente afectó la planta de tratamiento; o los habitantes de Tumaco que van a durar sin agua, en medio de semejante calor, más de un mes; o los que se quedaron sin fuentes futuras de sustento por el daño ambiental que, por orden suya, se produjo al dinamitar los oleoductos Transandino, Santa Ana-Orito y Caño Limón-Coveñas. ¡Es que han sido casi dos millones de colombianos los afectados directamente por las acciones ordenadas por usted durante el último mes! De modo que no debe sorprenderlo que la encuesta muestre una pérdida de apoyo a la salida negociada al conflicto. ¿No ve que a los colombianos rasos les cuesta trabajo creer que usted quiera la paz y el bien de la mayoría, si con las acciones que ordena a diario demuestra exactamente lo contrario? Comandante Timochenko: quiero implorarle que ordene ya el cese de los ataques a la infraestructura del país: es que si las Farc continúan atentando contra la infraestructura, llegará un momento en que la opinión presionará de tal manera, que al presidente no le quedará alternativa distinta que levantarse de la mesa y olvidarse de la salida pacífica. Y esa sería una verdadera tragedia para Colombia y para ustedes pues, una vez sumergidos de nuevo en la guerra total, muy pocos los apoyarían e incluso Cuba, que inicia ahora una nueva etapa de relaciones con Estados Unidos, en la que es fundamental que no vuelvan a incluirla entre las naciones que apoyan el terrorismo, tendría que decirles: “adiós muchachos, con nosotros no cuenten más”. Y de la tragedia que ese hecho significaría para Colombia, mejor ni hablemos: continuaría siendo sembrada de cadáveres…