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¿Por qué no creerle?

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Dicen los penalistas que al evaluar a los sospechosos de ser autores de delitos se deben tener en cuenta sus antecedentes.

Es decir, que es mucho más factible que alguien que se haya involucrado antes en atracos sea quien le haya robado el celular a un transeúnte, y no que quien haya cometido el hurto sea, por ejemplo, una hermanita de la caridad dedicada a hacerles el bien a los pobres. O en otras palabras, que es posible, e incluso frecuente, que a quien no le parece que esté mal atracar, atraque de nuevo.

Por esa razón, me inclino a pensar que todo, o casi todo, lo revelado a la revista Semana por Andrés Sepúlveda, el hacker contratado por la campaña uribista, es verdad.

Miremos lo que afirmó y comparémoslo con situaciones y hechos anteriores:

1. Sepúlveda dice que a él lo contrataron como a un experto en informática, en desarrollar campañas negras y en adquirir información de sus contactos en los organismos de inteligencia, para suministrarle al Centro Democrático datos de las Farc y de lo que ocurría en las negociaciones de La Habana, que fortalecieran “el plan estratégico contra el proceso de paz” que tenían Álvaro Uribe y su candidato, y que poseía “un componente político y un componente militar”. El primero apuntaba a desprestigiar el proceso ante la opinión y el segundo a debilitar la acción de las Fuerzas Armadas y a dividirlas.

Pregunto: ¿alguien puede dudar de que Uribe no nos hubiera demostrado hasta la saciedad su obsesión con hacer fracasar el proceso de paz de Santos, a base de disparar en su imparable Twitter decenas de mensajes diarios que golpeaban las negociaciones y buscaban desmoralizar a las Fuerzas Armadas y dividirlas al poner al mayor número de ellas en contra del mismo? ¿Y alguien duda de que el expresidente divulgaba informaciones de inteligencia? (Recuérdese la filtración que hizo de las coordenadas del lugar donde se recogería a un jefe guerrillero que viajaría a La Habana).

2. El hacker agrega que dentro de las funciones de su equipo estaba convertir en objetivo a los que hablaran en contra de Uribe, para golpearlos en las redes sociales, y “atacar cualquier cosa que no fuera compatible con el uribismo y con el Centro Democrático”.

Pregunto: ¿existe algún columnista que haya criticado a Uribe y que no haya soportado los ataques bajos de comentaristas anónimos y quizás pagados, dedicados a insultar a los que no comulgamos con sus ideas y a colgar sus improperios a continuación de nuestros artículos puestos en internet por los diarios donde escribimos?

3. Dice Sepúlveda que las declaraciones de la entonces candidata al Senado María Fernanda Cabal mandando a Gabo al infierno perjudicaron a la campaña uribista y que, por ello, para contrarrestar ese efecto, tanto ella como otros dirigentes le pasaron una lista de personas que él debía atacar, y que él tiene correos que prueban esa afirmación.

Pregunto: ¿alguien que haya seguido los tuits que envía esa señora puede creer que ella no sea capaz de hacer lo que dice el hacker?

Es más: ¿alguien que recuerde cómo fue la descomunal operación de espionaje realizada por el DAS en el gobierno de Uribe contra los magistrados de la Corte, los periodistas y los dirigentes de oposición, lo cual, todo parece indicar, fue orquestado por funcionarios muy cercanos al presidente, puede creer que el combo que hizo eso antes no haya hecho lo que dice Sepúlveda que hizo ahora?

El hacker sostiene que tiene pruebas de sus afirmaciones: falta sólo que las saque…

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