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Antanas Mockus: la Paz va en serio

Rafael Orduz
02 de junio de 2014 – 10:00 p. m.

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Votaré por Santos también en segunda vuelta. Porque, como dice Antanas Mockus, la Paz, con mayúscula, va en serio.

En dos semanas habrán comenzado las cábalas alrededor del nuevo gabinete. La aritmética regional, cruzada con las cuentas de cobro aquí y allá, las obligatorias cuotas de género, no siempre satisfechas, darán pie a la recurrente “gabinetología”. Es probable que las diferencias, hipotéticas, entre los nombres que gobernarían alrededor de uno u otro ganador no sean sustanciales. El entramado de gobierno en las dos últimas décadas ha sido, como se estila decir ahora, dinámico, es decir, unos con otros y unos contra otros, según las circunstancias.

No obstante, hay dos diferencias claves que pueden tener gran impacto en el futuro de Colombia, que hacen que vote por Santos.

Me uno a Antanas Mockus: la Paz, con mayúscula, va en serio. El propósito de ahorrarles muertes a las familias colombianas, de jóvenes militares y de población civil, de niños reclutados salvajemente por la guerrilla y convertidos en adultos operando implacables máquinas de guerra, amén de los demás horrores, es prioritario. “Queremos hacer valer nuestro derecho a la paz. Queremos cumplir con nuestro deber de propender al logro y mantenimiento de la paz. La Paz va en serio”, dice Antanas.

Considero que los puntos de negociación en La Habana tienen la mayor importancia para Colombia. Que los negociadores han realizado un trabajo serio y que todos inspiran confianza por sus roles en tiempos de guerra. La presencia del general Jorge Enrique Mora, un oficial formado en la trama del conflicto, de los troperos duros, de aquellos con decenas de compañeros de promoción de la Escuela Militar de Cadetes muertos en el conflicto; así como de Humberto de la Calle y el general Naranjo, de Sergio Jaramillo y Frank Pearl (exfuncionarios de la anterior administración), es garantía de gestión responsable en las negociaciones.

Hay otro elemento, sin embargo. Aparte de las similitudes, pasadas y presentes, entre Santos y su antecesor, el control social puede jugar un papel de primera línea en un gobierno de Santos, en contraste con el autoritarismo desbocado y “frentero” que deja de lado el respeto por la vida (“esos jóvenes no estaban recogiendo propiamente café…”, al aludir a los muchachos de Soacha asesinados en el contexto de falsos positivos), las instituciones (yidispolítica, Job y compañía…) y el respeto por los interlocutores (“le doy en la cara…”).

Soy consciente de que la firma de un acuerdo en La Habana es tan sólo el comienzo de un largo y difícil camino que tomará años. Reconciliación, justicia, verdad, integración a la sociedad, son algunos de los retos descomunales de los próximos lustros. Será imposible recorrerlo sin la participación de las fuerzas representadas por el otro candidato que, con el mayor respeto, deben ser invitadas.

Hay una ventana de reconciliación con Santos, oportunidad que no puede perderse. La Paz va en serio.

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