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Colciencias y obsolescencias

Rafael Orduz
21 de noviembre de 2011 – 06:00 p. m.

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Que el cura predique y aplique es lo mínimo que se le puede pedir a las entidades que promueven la innovación en Colombia.

¿Quiere desmoralizarse o, a cambio, construir su capacidad de tolerancia? Si está interesado en participar en convocatorias para obtener recursos asociados con proyectos de ciencia y tecnología ingrese, como lo hacen recurrentemente los miembros de los grupos de investigación y una que otra empresa ilusionada, a llenar un formulario en Colciencias.

Al entrar al sitio (www.colciencias.gov.co), además de encontrar una primicia de agosto 9 del director sobre el régimen no reglamentado de regalías, para el diligenciamiento de cualquier convocatoria diríjase a la sección de recursos informáticos y pique en la pestaña de formularios.

Allí empieza el vía crucis. Amén de que el sistema colapsa con frecuencia, hay que descargar un manual de instrucciones… de 15 páginas. Léalo y no llore. En un mundo en el que Steve Jobs impuso la “usabilidad” (refiriéndose al imperativo de facilitarle la vida al usuario en la utilización de las aplicaciones), Colciencias publica un obsoleto manual hecho hace más de tres años que no se ha tomado la molestia de actualizar, hostil al investigador o empresario de cualquier disciplina científica o tecnológica.

Es posible, con suerte, que la digitalización se corone después de horas de transitar por los laberintos de la obsolescencia informática. ¿Aprobaron el proyecto después de participar en talleres, ires y venires y más formularios?

Puede ocurrirle que, como en el caso de la convocatoria 523/11 para conformar un banco de proyectos elegibles para la creación de empresas de base tecnológica, se le aprueben $400 millones y que, en la mitad del camino, le digan que no, que las reglas cambiaron y que sólo recibirá la mitad. Recursos que los beneficiarios no han olido aún, como tampoco en el caso de múltiples proyectos aprobados en 2010.

Lo anterior sólo es una muestra de la situación de investigación y desarrollo en Colombia. Además de la bajísima participación de la inversión pública y privada en la materia (inferior al 0,2% del PIB, precario nivel en el mundo actual), existe la creencia de que el nuevo régimen de regalías resolverá el problema.

Ciertamente, el 10% de las regalías destinadas a innovación (un billón de pesos anuales, supuestamente a partir de 2012) es, aunque insuficiente, alentador. El lío no está sólo en el monto de los recursos, sino en la incapacidad de gestión y ejecución.

Hay importantes proyectos innovadores de jóvenes empresarios que no cuentan con el apoyo dinámico y pertinente en el mundo de los TLC: a los trámites de protección intelectual fuera del país, la vigilancia tecnológica, la inteligencia de mercados, el capital de riesgo, a la investigación basada en esfuerzos conjuntos de empresa y universidad.

Tal vez será en 2012, porque por ahora la gestión de excelencia en materia de investigación y desarrollo no ha pegado por acá.

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