Lo que la IA (aún) no puede: cuidar niños

Rafael Orduz
08 de enero de 2019 – 12:00 a. m.

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Sin que nos demos cuenta, la tecnología piensa por nosotros, ocupando nuevos espacios.

Los algoritmos de Waze, cuando conducimos nuestro vehículo, nos indican que hay que tomar a la izquierda en la próxima esquina.

Los libros digitales, la música y las prendas de vestir que compramos en Amazon o Alibaba pueden pertenecer a las ofertas que, basadas en nuestras búsquedas y compras del pasado, nos indican ellos mismos, los proveedores virtuales, que saben bien lo que nos agrada.

Si el político candidato equis es hábil y para su demagogia se apoya en expertos en hurgar en el big data, podrá dirigirse a mujeres u hombres de un rango de edad e ingreso determinados, en una región en la que hará campaña. Aquellos creerán que el político los conoce, que es familiar.

Esta semana en Las Vegas, EE. UU., tiene lugar la feria CES, de electrónica de consumo, que ampliará la oferta de aparatos que responden a la voz humana: asistentes virtuales de inteligencia artificial (IA) que, gradualmente, se convertirán en realidad comercial. Por ahora parecen trivialidades: neveras, hornos, el equipo del sonido del vehículo, lavadoras y las demás doras, la regulación de la temperatura en la vivienda.

Mas allá de la “compañía” de aparatos que obedecen, lo que se viene en materia de sustitución de trabajo humano es algo que merece reflexiones. El mercado laboral en dos décadas será diferente porque la IA proveerá servicios que hoy suministran humanos.

El cuento no es, como algunos creen, que sólo trabajos rutinizables son sustituibles. Ya se sabe que en pocos lustros quedarán fuera del mercado muchos conductores y pilotos de avión. Sin embargo, habrá, también muchos médicos e ingenieros que no tendrán oficio. Si por la confluencia entre varias tecnologías (biotecnología, nanotecnología, robótica, IA) disminuyen los márgenes de error en exámenes médicos, ¿por qué no una máquina inteligente podrá interpretar y diagnosticar? ¿Y por qué la ingeniería inteligente no podrá diseñar y construir puentes sin riesgo de caerse, del tipo Chirajara?

Desde luego, surgirán nuevos oficios y profesiones, aunque no sabemos si el saldo neto dejará mas gente en la calle.

La incursión de la IA en el arte y, en general, en disciplinas que pueden denominarse creativas, será sorprendente. Creíamos que los sentimientos no podían ser simulados o previstos.

Hay ocupaciones que, sin embargo, serán difíciles de reemplazar. Cuidar con esmero a un niño y a una persona mayor serán muy demandadas porque, sin que lo reconozcamos, requieren de una dedicación de alta complejidad y particularidad.

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