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DEL NUEVO PROCURADOR, ALEJANdro Ordóñez, sabíamos que era intolerante, pero no provocador. Con su risita siniestra, acompañada de una vocecita que desentona con su corpulencia física, en su primera declaración como jefe del Ministerio Público, nos ha responsabilizado a los columnistas que revelamos sus pesados antecedentes como inquisidor, de haber contribuido a su nombramiento, dizque porque ante nuestras críticas los senadores que él tenía previamente aceitados se convencieron de que él es la reencarnación de Santo Tomás. Si así van a ser todas sus verdades.
Que no nos traslade Ordóñez la responsabilidad de su cuestionada elección, tejida a base de canonjías y componendas que no quieren ver ciertos gobiernistas en la sombra en trance de hacerse perdonar, como Alejandro Gaviria.
En efecto, el flamante Procurador, desde sus épocas de magistrado, andaba en marrullas con la politiquería. Hoy no ha podido negar que el día que capturaron al senador Luis Humberto Gómez Gallo, éste acababa de salir de su casa, donde andaban armando el tinglado de su Procuraduría. Tampoco ha negado su cercana amistad con otros “prohombres” de su partido, como el detenido ex senador Ciro Ramírez; ni con el indelicado “Héroe de Invercolsa”, Fernando Londoño, quien debe sentirse a salvo disfrutando el botín de las acciones que no ha restituido al Estado.
Igualmente se ufana Ordóñez de haber proferido 20.000 providencias, según él todas sabias y rectas. Olvidó que dentro de ese catálogo está aquella sentencia con la que logró salvar la investidura del congresista William Montes, sin importarle que en decisión anterior sustentó tesis contraria. También ignoró que en muchos de esos fallos quedaron plasmadas sus posturas excluyentes de los derechos de los compañeros permanentes, de los sindicalistas, de los homosexuales y las lesbianas.
Y la propuesta de que sea el Consejo de Estado (CdeE), y no él, quien juzgue disciplinariamente a los congresistas, es una trampa que nada tiene que ver con la transparencia con la que disfraza una idea que ya fue derrotada en el pasado, por descabellada.
Si se trasladan de la Procuraduría al CdeE todos los procesos disciplinarios contra los congresistas, se generaría un traumatismo que facilitaría la prescripción y la impunidad. Por eso ya algunos parlamentarios han aplaudido la propuesta, porque además ven en ella una oportunidad de introducir una reforma que conduzca a que sean sancionados sólo disciplinariamente, pero no privados de su investidura, como ocurre actualmente.
Además, si en el futuro los jueces disciplinarios de los congresistas son los magistrados del CdeE, éstos quedarán prisioneros de los parlamentarios. No habrá candidato a Consejero de Estado que no tenga que ir a arrodillarse ante los senadores, para que con sus buenas influencias políticas les garanticen un cupo en las ternas que integre el Consejo Presidencial de la Judicatura. Regio roscograma.
Los primeros pasos de este intolerante dejaron en evidencia su petulancia y su soberbia, las mismas que lo llevarán al fracaso.
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Adenda N° 1. Atroz la intervención de un Fiscal empeñado en encarcelar al secretario de Educación, Abel Rodríguez, y a varios de sus subalternos, con ocasión de un ilícito por la compra de un lote, del que ellos mismos fueron víctimas y denunciaron oportunamente. Por fortuna la jueza del caso no sucumbió a la campaña mediática orquestada con perversos fines políticos.
Adenda N° 2. ¿Le montarán también a Gina Parody la consabida campaña de desprestigio, que en la “Casa de Nari” obsequian de despedida a quienes se liberan?