Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El miércoles 14 se cumplieron 90 años de la proclamación de la II República Española, y quien quiera tomarle el pulso a lo que se piensa hoy en España sobre la posibilidad de una tercera puede hacerse una idea abriendo en Twitter los hashtags #TumbarLaCorona y #DemocraciaSinBorbones.
Allí encontrarán citas como “No consiento que se hable mal de Franco en mi presencia” (Juan Carlos I en una entrevista de 1988 captada por @FedraDoncel), y como esta otra: “El Museo del Prado es lo más importante para España, más que la Monarquía y la República juntas”, dicha por don Manuel Azaña, mascarón de proa del régimen. Se recuerda que gracias a la II República “La mujer pudo votar por primera vez; accedió a la educación; se promulgó la ley del divorcio y en plena guerra civil se presentó la ley del aborto (@ALTER_info)”, y que “Federica Montseny fue la primera mujer en la Historia en ocupar el cargo de ministra en España…y en Europa (@callesviajeras)”. @JoseAdoga2 expresa un sentir harto generalizado: “Me gustaría pensar que todavía conoceré una república laica y verdaderamente democrática, pero me conformaría con que la conozcan mis hijos y los suyos. La metástasis del franquismo en el sistema no permite ser muy optimista”. Eso además de que como apunta @nefridio, “Los grupos de interés siempre detrás. La República Española era el Chile de Allende”. Pero a pesar de todo no faltan voces optimistas, como la de @Melussia: “La República crece y se desarrolla en el corazón y la razón de los españoles”. Y @Irxnitaaa hiperboliza al declarar acerca de su pareja: “La quiero más que a la III República Española”.
Llevo demasiado tiempo fuera de mi país (57 años) como para poder calibrar en términos cabales hasta que punto los españoles desean una República que expulse de una vez de la cabeza del Estado a los Borbones. Sobre todo después de los escándalos financieros protagonizados por el marido de una de las infantas y por el propio rey emérito. El argumento en contra que antes solía esgrimirse es que con dos experiencias republicanas los españoles, gatos escaldados, ya tenían bastante, olvidando que el actual régimen francés es nada menos que la V República.
Por otra parte pienso que una nueva Constitución republicana española no le debería prohibir al ciudadano Felipe de Borbón y Grecia, el rey actual, presentarse como candidato a las elecciones presidenciales. Es una posibilidad imaginada por Bernard Shaw en su obra The Appel Cart [El carro de las manzanas, 1928] para una situación parecida. Tengo la sospecha de que no haría mal papel en ellas, incluso podría forzar una segunda vuelta. Y aunque las ganase, su cargo no sería hereditario.