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¿CUÁL PODRÁ SER EL FUTURO DE COlombia de continuar la descomposición moral y ética de nuestra sociedad? ¿Cómo fue posible haber llegado a la vergonzosa situación actual?
Al analizar y reflexionar acerca de las razones de la deprimente situación colombiana se llega a la conclusión de que la política es una de las principales causas. La razón es clara: el destino de las naciones democráticas queda en gran medida en manos de los políticos. Los electores les otorgan el poder para gobernar y cuando fallan, la nación y sus habitantes sufren las consecuencias. Consecuencias que en el caso colombiano han sido extremadamente destructivas.
No sobra recordar, entonces, que los ciudadanos somos los responsables de designar, mediante el voto, a las personas que habrán de gobernarnos a nivel nacional, departamental y municipal y a los que elaboran las leyes que se deben obedecer.
Para producir resultados benéficos al país, la democracia requiere de partidos políticos serios y organizados y que sus miembros actúen en función del interés colectivo de la población. Puede afirmarse que eso no sucede en Colombia. En general, en el país el protagonismo político gira alrededor de los hechos creados por los propios políticos que luchan por el poder apelando en ocasiones a oscuros y delincuenciales procedimientos.
En estas condiciones la política pierde su razón de ser porque abandona su papel de principal defensor del bien común. Se pone entonces al servicio de intereses contrapuestos e incluso delictivos. Por ejemplo: la acción política, en lugar de haberse constituido en la barrera contra los grupos delincuenciales y mafiosos del narcotráfico, facilitó su instalación y desarrollo en nuestro territorio, convirtiéndose en principal motor de las desgracias que el país ha padecido en las últimas décadas.
Nos acercamos nuevamente a un certamen electoral que culminará el año entrante con la elección del Presidente de la República y de los miembros del Congreso Nacional. Seguramente todos los candidatos coincidirán en sus campañas en que hay que acabar con la violencia y lograr la paz; reducir la pobreza y la miseria; generar empleo, etc.
Pero lo importante es conocer cómo pretenden lograr esas metas. ¿Cuáles son las medidas necesarias y cómo llevarlas a cabo? ¿Cuáles son las reformas requeridas en los campos social, cultural, económico e institucional? Corresponde conocer cómo piensan gobernar al país. Cuáles son sus propuestas para solucionar los graves problemas.
Los colombianos tenemos que forjar una nueva dirigencia política, transparente y conocedora de las responsabilidades que adquieren al honrársele con su elección a los cargos del Estado. En las diferentes regiones del país se encontrarán personajes respetados y acatados por los pobladores en razón a su capacidad, conocimiento, transparencia e inclinación por las causas justas de la gente.
No se puede seguir con esa actitud paradójica de criticar a los políticos pero, a la vez, mantenerlos en el poder mediante el voto sin tener en cuenta que ellos con sus prácticas dolosas han pervertido la actividad política.
Los electores colombianos tenemos que participar en las elecciones con el firme propósito de renovar la clase política con ciudadanos capaces y respetables, conscientes de la responsabilidad del servidor público. Si no se hace así, difícilmente se podrá resolver la actual hecatombe política.
* Ex ministro de Estado. Versión original en www.elespectador.com