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En el departamento del Meta, la providencia hizo real la promesa de hacernos contar con abundancia del recurso hídrico, aquí podemos ver los “ríos de agua viva”; en tanto durante los últimos meses, como prueba fehaciente de la tesis filosófica del “eterno retorno”, Villavicencio ha vuelto, por enésima vez, a “tener sed” por cuenta de los permanentes errores en la gestión de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado.
Según el Centro de Estudios Transdisciplinario del Agua de la Universidad de Buenos Aires, casi 4 mil millones de habitantes de los 6 mil que tiene el planeta o no beben agua potable o no tienen acceso a medios de saneamiento, mostrando ello lo crítico que es la situación mundial al respecto; en América Latina son casi 80 millones de habitantes los que carecen de servicios de agua potable, estoy seguro que los cuatrocientos mil villavicenses están dentro de estas cuentas.
El Estudio nacional del agua llevado a cabo por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios ambientales IDEAM, muestra como Villavicencio tiene un calificación de riesgo “baja” en el llamado índice de escasez y vulnerabilidad de Agua”, tanto durante un año medio, como durante un año seco, lo que quiere decir que es muy poco probable que a las fuentes hídricas, con que puede saciarse la ciudad, les falte agua.
Este estudio también nos muestra, como no solamente hay suficiente líquido, sino que tenemos una disponibilidad que equivale a 120 veces lo que la ciudad necesita, factor calculado a partir de comparar la cantidad en millones de metros cúbicos que consumimos con la disponible. Pero también es sabido que la ciudad tiene altos índices pluviométricos, llueve más del doble de lo que llueve en Bogotá o casi 4 veces lo de Tunja.
A cogido la administración municipal el hábito de apuntar el dedo hacia atrás cada que la ciudadanía reclama resultados en la corrección de las dificultades que afronta la ciudad y pasar luego de diagnósticos marginales o errados, recordemos el cuento de las “rejillas” a escasa claridad en el manejo y horizonte de la solución de los problemas, con mas certidumbre de acciones coyunturales que certeza de soluciones estructurales.
No se justifica que la gestión pública municipal no provea agua para un consumo sustentable, basado en planificación de largo plazo, garantizando un suministro con las debidas calidades en lo cualitativo y cuantitativo y en cambio se pretenda mantener una visión provincial que no resolverá el problema de forma definitiva y en cambio mantendrá a Villavicencio con perenne sed en medio de la opulencia hídrica.