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Un reto para la Nación

Rodrigo Lara
28 de diciembre de 2010 – 09:55 p. m.

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LOS EFECTOS DE LA OLA INVERNAL se harán sentir con particular severidad el año entrante, paradójicamente cuando hayan cesado las lluvias y se haya cerrado el boquete del canal del Dique.

La reconstrucción de la infraestructura del país y la atención de los 2,2 millones de damnificados exigirá también el rediseño de un Estado que más que ineficiente, es incoherente y desvertebrado por culpa de una “constitución administrativa” mal diseñada.

El presidente Santos habla de un “Plan Marshall” para la reconstrucción del país; plan que debe ir más allá de la inyección de cuantiosos recursos en la economía. Después de la Segunda Guerra Mundial los devastados países europeos entendieron que debían hacer serias reformas institucionales para poder reconstruir; por un lado, se modernizaron los sistemas de planificación de la economía así como las herramientas de ejecución y se transformó el sistema de formación de sus élites administrativas y políticas. En los Estados Unidos, en los tiempos del New Deal, se crearon las famosas “agencias”, como  la Tennessee Valley Authority, que marcaron un ciclo de expansión del Estado gringo e inspiraron en nuestro país la creación de nuestras Corporaciones Autónomas Regionales.

El asunto no es de microgerencia sino de buenos diseños institucionales. Acertaba el ex presidente Uribe con sus consejos comunales, en donde su función principal consistía en coordinar las acciones del Estado central en los departamentos y en establecer un diálogo con las autoridades territoriales. No obstante, esto lo hacía por ausencia de instancias administrativas eficaces que cumplieran a cabalidad esas importantes responsabilidades.

Lo grave de la catástrofe está por venir;  aún no sabemos qué efecto puede llegar a tener sobre el conjunto del sistema financiero agrícola. ¿Qué tan grande será la cartera vencida de Finagro el año entrante? ¿Qué efectos puede tener la cartera vencida sobre toda la agricultura del país que depende del crédito para cultivar? ¿Cómo recuperar lo perdido cuando en Colombia no existen los seguros de cosechas? ¿Se condonarán estos créditos?

La solución parcial a muchos de estos problemas está en el restablecimiento pleno de las relaciones comerciales con Venezuela, el gran comprador de nuestros productos agrícolas. Para el sector ganadero, que venía afligido por los bajos precios del producto y que padeció gravemente los efectos del invierno, reiniciar las exportaciones a Venezuela —el único destino real de exportación de nuestro ganado— es una prioridad angustiante.

Por ahora hay señales de optimismo. El presidente Chávez ha venido expulsando de Venezuela a dirigentes terroristas de las Farc y el Eln, el punto de discordia en el que nuestro país no podía ceder. Esperemos que esto sea el inicio de unas relaciones basadas en el respeto y en la sensatez, y que sirvan para relanzar un agro devastado por las inundaciones.

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