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Factores estructurales de la crisis financiera

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La crisis internacional iniciada en 2008 parece no tener fin a la vista. Europa se está deslizando hacia la depresión, mientras Estados Unidos está en una situación de desempleo crónico y lento crecimiento.

Un ensayo reciente de John Eatwell destaca los cambios estructurales que están detrás de la crisis y a la base de la gran inestabilidad financiera que ha conocido el mundo desde 1971, cuando el dólar comenzó a flotar. El financiamiento de los gobiernos hasta esa fecha era nacional, para convertirse después en un enorme mercado de bonos públicos que se transan internacionalmente. En 1970, las ventas de bonos de Estados Unidos equivalía al 3% de su PIB; hoy en día son el 200% del mismo. En Inglaterra equivalen a 10 veces su producto.

Otro cambio fundamental fue provocado por las innovaciones financieras que permitieron el crecimiento de los balances de los bancos por encima de las transacciones subyacentes. Los activos bancarios aumentaron 15% anual desde 1978 contra el crecimiento del PIB nominal de 6% anual, o sea que el balance es hoy 20 veces el PIB, explicado por los negocios mayoristas entre los bancos y, en particular, la utilización de derivados de operaciones que antes eran simples pues sólo involucraban al cliente y a su banco. Una hipoteca era una transacción entre un banco que otorgaba un préstamo a una persona o a un constructor y ahí quedaba la responsabilidad por su pago.

Hoy en día hay multitud de intermediarios que empacan la hipoteca en un producto junto con otros activos, que le venden a un especulador que juega contra otro que adquiere un seguro contra el no pago del activo o se lo vende a un inversionista de otro país que no sabe qué está comprando, pero espera un alto rendimiento, y el banco se financia a corto plazo en el mercado interbancario. Hay derivados sobre el precio futuro de divisas, de materias primas, de acciones y de bonos, y hay corredores de todo el sistema bancario que juegan duro y parejo en esta nueva ruleta financiera.

Un tercer elemento que ha provocado una mayor inestabilidad financiera es el cambio del balance de los bancos, que antes era básicamente depósitos de empresas y familias que hoy se han visto reducidos al 20% de los pasivos bancarios. Actualmente el pasivo de un banco contiene préstamos internacionales, bonos comerciales (de uno o dos meses de plazo), depósitos a término y, sobre todo, préstamos interbancarios a un día. Este es un mercado bastante desconocido para el lego, pero es la base donde opera la política monetaria del banco central. La tasa de referencia que anuncia el banco periódicamente la impone y mantiene estable en el mercado que existe entre los bancos para llenar sus faltantes o colocar sus sobrantes en la operación del día a día.

El mercado de repos en Estados Unidos y Europa ha crecido 4 veces el PIB nominal. En palabras de Eatwell, “el resultado ha sido un traslado del financiamiento de los bancos de los depósitos del público, que eran bastante estables, hacia operaciones de mercado de corto plazo que deben ser refinanciadas continuamente. Esto no tiene problemas en tiempos de tranquilidad, pero puede hacerse muy difícil en medio de la turbulencia”.

Otros dos temas han complicado el panorama financiero internacional: ausencia de regulación seria para controlar las operaciones aventureras y política monetaria demasiado laxa, demasiado tiempo, sobre todo en Estados Unidos.

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