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El temita de la paz

Santiago Gamboa
14 de junio de 2013 – 06:00 p. m.

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Curioso ver como una parte de de nuestra clase política la paz parece importarle tan poco. Lo que sí les importa, y cómo, es el “tema de la paz”: poder usarlo como estrategia e invocar protagonismo a través de él. Que lo haga el Gobierno es apenas lógico: es su apuesta, su gran riesgo, uno de sus centros neurálgicos.

Es coherente que Santos, aspirando a la reelección, lo exponga como uno de sus proyectos bandera, pues si hoy es favorito para las elecciones del año entrante, es precisamente por este tipo de políticas arriesgadas. ¿Cree alguien, en su sano juicio, que un político en ejercicio debe esconder sus logros por estar en campaña? Que me muestren el primero. Recuerdo, entre muchos casos, las reelecciones de presidentes europeos como Mitterrand, Chirac o Felipe González (en cuyos países viví mientras sucedían). Lo que ellos publicitaban en sus campañas era precisamente lo que estaban haciendo, los proyectos que para ellos eran prioritarios. ¿De qué deberían hablar entonces?

Por eso es tan ocurrente e incluso cómico que algunos rivales de Santos le pidan que abandone la reelección, ¡precisamente por estar haciendo un proceso de paz! Se lo pide, por ejemplo, la exministra Marta Lucía Ramírez. Según ella, si Santos quiere aspirar a otra presidencia, entonces… ¿debería silenciar su obra más ambiciosa e importante? ¿Para qué creerá entonces la señora Marta Lucía que es la presidencia? Me lo puedo imaginar. Lo curioso es que el “tema de la paz” que quiere quitarle a Santos, sí le sirve en cambio a ella para ganar un metrico o dos. Y no sólo a ella. Los puros de Uribe, y Uribe mismo, al parecer tan favorables a que Colombia siga en guerra otros 50 años, también están de fiesta con el temita. Todos están montados en el mismo caballo, pero pretenden que el que lo ensilló se baje y les deje el puesto. Pero si según dicen el presidente-candidato no debe hablar del proceso de paz, ¿no deberían ellos como oponentes, por el mismo motivo, abstenerse de hablar “en contra”? Dormirán mal de pensar que se firme, pues se quedarían sin su temita. O tendrían que cambiarlo. Tal vez dirán que el país estaba mejor con la guerra. Son como ese copiloto al que no le importa que el carro choque con tal de quitarle el timón al que maneja. Si Santos lograra que del cielo llovieran monedas de oro, ahí estarían ellos diciendo lo perjudicial que es el oro para la flora y la fauna, y Pacho sacaría vallas de los descalabrados.

Por cierto: es muy importante apoyar a Pacho en su aspiración a ser el candidato de los puros. Me acuerdo de él en la redacción de El Tiempo. Era gritón, dicharachero, me caía simpático. Hay que apoyarlo. Con él, el uribismo encontrará su verdadero lugar, puede que en la tercera división. Sólo él, con su don de gentes, sabrá captar el voto estudiantil, muy receptivo a sus teorías antidisturbios. Sólo él, con su no sé qué, podrá darle al uribismo el justo reposo que tanto merece y que el país le debe. Por eso, quien quiera una Colombia mejor, con cualquiera de los demás aspirantes, debe apoyar a Pacho para que sea el candidato puro, el mejor aliado de sus rivales. Hasta le tengo un eslogan al estilo de Uribe: “Adelante con Pacho, el uribista más varón y más macho”.

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