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Los idus de marzo

Santiago Gamboa
09 de marzo de 2012 – 06:00 p. m.

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“¡Cuídate de los idus de marzo!”, le dice un vidente a Julio César en el drama de Shakespeare, pero el emperador lo desatiende y es asesinado ese mismo día, el 15 de marzo, en el 44 a.C. Los “idus” llegaban a mitad de marzo, mayo, julio y octubre, y eran de buen augurio, pero después del asesinato de Julio César la fecha se volvió aciaga.

Plutarco cuenta que Julio César se cruzó ese día en el Foro con un adivino de nombre Espurina, quien ya lo había advertido, pero menospreciando su advertencia César le dijo: “¡Ya llegaron los idus de marzo!”, a lo que el vidente respondió: “Sí, pero aún no se han ido”. Esa tarde, camino del Senado, recibió 23 puñaladas, una conspiración de la que formaba parte su propio hijo, Marco Junio Bruto. Luego Shakespeare, con su inquietante capacidad para transformar frases banales en temibles augurios, remató dándole un aura trágica.

Hay algo más y es que marzo, el inicio de la primavera, fue bautizado en Roma con el nombre de Marte (dios de la guerra) por ser el mes en que tradicionalmente se iniciaban las campañas militares. Comenzaba el buen tiempo, salía el sol, brotaban las flores y las espadas empezaban a agitarse. De hecho Julio César debía partir a una guerra al día siguiente de ser asesinado. Y así marzo comenzó a transformarse en el fatídico mes de la tragedia, la guerra y la traición. Hay que protegerse, es necesario andar con cuidado.

El siglo XX volvió a saber de los temibles “idus” con el hundimiento del Titanic, aunque un poco antes de la fecha, el 12 de marzo. Fue el equivalente de la torre de Babel de la edad moderna, una arrogante creación con la que el hombre pretendía desafiar a Dios y a la naturaleza y que se hundió como una cáscara en medio del océano. Igual que en Shakespeare, la tragedia nace cuando el hombre se enamora de sí mismo y desafía poderes supremos.

¿Y las cosas buenas de marzo? Hay para todos los gustos. Mirando acá alrededor vemos que nació García Márquez (el 6), nació Mario Vargas Llosa (el 28), nació Álvaro Cepeda Samudio (el 30). Y ya que estamos también la actriz Glenn Close (el 19), protagonista de la extraordinaria película Alfred Nobbs, dirigida por Rodrigo García (hijo de García Márquez). Y otro premio Nobel de Literatura: Dario Fo (el 24), y justo el 15, en el epicentro de los “idus”, el cineasta David Cronenberg. Y un autor húngaro olvidado, Deszo Kosztolányi (el 29).

Por lo demás, es un mes que se debe tomar con pinzas. El año pasado Japón tuvo el tsunami que dejó lívido al mundo y ahora los científicos anuncian que acaba de explotar una estrepitosa tormenta solar, que a pesar de estar localizada a 150 millones de kilómetros podría alcanzarnos. Por eso ha habido hermosas auroras estos días, dicen.

¿Y en Colombia qué más puede pasar en este mes de “idus”? Para los uribistas ya fue inmejorable, pues lograron derribar a la fiscal que les estaba haciendo el proceso de Nüremberg. Qué alegría se habrán llevado. Afinando el oído podríamos haber escuchado el golpe seco del tapón del champagne y los aplausos.

Ay, maltrecho país, esperanzado país: “¡Cuídate de los idus de marzo!”.

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