Defensa de lo fundamental

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El joven presidente de Francia, Emmanuel Macron, pronunció el 25 de abril un discurso memorable ante una sesión conjunta del Congreso de los Estados Unidos. Pocos discursos de jefes de Estado o de gobierno extranjeros han sido tan ovacionados, interrumpidos por aplausos y aclamados de pie por miembros de los dos partidos. Aunque la prensa resaltó, sobre todo, su visión opuesta a la de Donald Trump, es un discurso que conmovió por su fuerza al plantear el riesgo que enfrentan los grandes valores de Occidente y por argumentar que, para enfrentar estos desafíos, países como Francia y los Estados Unidos tienen que actuar con base en sus principios y su historia, y en un nuevo multilateralismo.

Enfrentamos, dijo Macron, “las inequidades creadas por la globalización; amenazas al planeta, nuestro bien común; ataques a las democracias, por el crecimiento del iliberalismo; y la desestabilización de nuestra comunidad internacional por nuevos poderes y por Estados criminales”. Como respuesta, el presidente de Francia dio dos opciones. Una es el aislamiento, la renuncia a la cooperación y la entrega al nacionalismo. La otra es un llamado a actuar juntos, como una comunidad internacional, para enfrentar esos nuevos retos y peligros.

Porque, si las democracias de Occidente se retraen, otros llenarán ese vacío y definirán el orden mundial en el siglo XXI. “Hemos trabajado juntos por las ideas universales de la libertad, la tolerancia y derechos iguales para todos”, dijo Macron. Recordó que, en la defensa de esos valores, Francia y los Estados Unidos lucharon juntos contra el imperialismo en la Primera Guerra Mundial, contra el nazismo en la Segunda, contra la amenaza del estalinismo en la posguerra y ahora los une en la lucha contra el terrorismo. “Desde 1776, nosotros, los norteamericanos y los franceses tenemos una cita con la libertad. Y, con ella, vienen los sacrificios”.

Basado en la historia y en esos principios fundamentales, Macron, entonces, propone un nuevo multilateralismo para enfrentar los nuevos desafíos creados por Estados criminales, el calentamiento global, los retos de la digitalización de la sociedad, las crisis de oriente medio y otros lugares, el terrorismo, entre otros.

En un país, como Colombia, que se encuentra en medio de un debate electoral, en el que tantas cosas están en juego, el llamado de Macron a defender esos principios fundamentales debe tener una especial resonancia. Porque, si el presidente de un país con unas de las instituciones republicanas más sólidas del mundo, siente que la libertad y la democracia están en peligro, nosotros deberíamos temer aún más, con tantos problemas aún no resueltos y con nuestras débiles instituciones, amenazadas por un país vecino, hoy gobernado por una narcodictadura, que nos aborrece. Macron no dudó en citar a Teodoro Roosevelt cuando dijo: “La libertad nunca está más allá de una generación de su extinción. No se la pasamos a nuestros hijos en la sangre. Se tiene que luchar por ella, protegerla, entregársela a ellos para que hagan lo mismo”. Y, para que no quede ninguna duda, agregó: “La libertad es la fuente de todo lo que vale la pena vivir. La libertad es un llamado a pensar y a amar. Es un llamado a nuestra voluntad.”

No nos debe caber ninguna duda, que el próximo 27 de mayo, también estaremos decidiendo por el futuro de la libertad y la democracia en nuestro país.

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