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Una de las grandes frustraciones que tenemos los aficionados al fútbol ha sido, sin duda, la incapacidad de James Rodríguez para consolidarse como uno de los grandes futbolistas del mundo. Después de la Copa Mundo de Brasil, en la que fue goleador, y de su inmediata contratación por el Real Madrid, se dijo que, más pronto que tarde, sería Balón de Oro. Seis años después, no solo no ha sido Balón de Oro, tampoco ha sido capaz de consolidarse como titular en los dos equipos en los que ha militado, el Real Madrid y el Bayern Múnich.
En su primer año, después del mundial de Brasil, tuvo una temporada espectacular de la mano del técnico Carlo Ancelotti, a pesar de que el Madrid no ganó ni la Copa de Europa ni la liga de España, los dos trofeos más importantes de la temporada. Por no haber alcanzado esos trofeos, el presidente del Madrid, Florentino Pérez, decidió echar a Ancelotti y contrató a Rafael Benítez, quien comenzó a banquearlo, a lo que James respondió con gestos de desagrado durante los partidos y con comentarios en prensa que causaron malestar en el cuerpo directivo. La llegada de Zidane no cambió esta situación, razón por la cual James se fue para el Bayern Múnich, donde la historia se repitió. Le fue muy bien el primer año bajo la dirección Jupp Heynckes, en la temporada 2017-18, pero muy mal con el siguiente entrenador, Niko Kovac, quien lo banqueó, razón por la cual regresó al Real Madrid, otra vez bajo la dirección de Zidane. En esta temporada, James solo ha jugado 340 minutos en la Liga, competencia en la que no juega desde hace casi cinco meses. Ha jugado algunos minutos en la Copa del Rey, pero desde el 6 de febrero no ha jugado ni un solo minuto. Para el partido contra el Manchester City y para el clásico contra Barcelona no fue ni siquiera convocado como suplente. Naturalmente, una situación así afecta su nivel de juego, pues se vuelve un círculo vicioso. Porque no le dan muchos minutos de juego, no alcanza un alto nivel de rendimiento, y porque no tiene un alto nivel de rendimiento, no lo incluyen en la titular. Por esa misma razón, está en duda también su titularidad en la selección Colombia.
¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Por qué James no juega teniendo tantas capacidades como jugador? No es fácil responder a estas preguntas. Además de las lesiones, la razón más obvia es que la competencia es muy grande, pues en el Real Madrid y en el Bayern están algunos de los mejores jugadores del mundo, por lo que no es fácil estar en primera línea. Pero, después de haber probado en una temporada en el Madrid y otra en el Bayern que sí podía ser titular, su incapacidad para consolidar dicha titularidad parecería estar relacionada con su inteligencia emocional. Así, James podría hacer dos cosas. Primero, buscar la asistencia de una persona experta en emociones para que lo ayude a controlar su temperamento en el trato con los entrenadores y, en segundo lugar, debería dejar el Real Madrid y partir hacia otro club en el que pueda ser titular. James ya tiene 28 años, pero está a tiempo de encontrar otro club en el que pueda demostrar todas sus condiciones, que son realmente extraordinarias.