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Las propuestas para el campo

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HAN SIDO MUY INTERESANTES LAS propuestas económicas que ha hecho el equipo económico designado por el nuevo presidente de la República.

En particular, es de resaltar el propósito del nuevo gobierno de aprovechar el enorme potencial del sector agropecuario colombiano. Desde hace muchos años, el área sembrada del país ha girado alrededor de aproximadamente cuatro millones de hectáreas, teniendo un potencial de, por lo menos, diez millones más. Cuando preparamos la Visión Colombia 2019, argumentamos que, en unos pocos años, Colombia bien podría duplicar la producción de alimentos, llegando a cerca de 55 millones de toneladas. En alguna medida, la incapacidad del país para aprovechar plenamente los recursos del campo ha sido intelectual, porque se ha creído que el modelo a copiar es el de los países europeos o el de los Estados Unidos, en los cuales los agricultores reciben inmensos subsidios que les da el Estado. Y, como entre nosotros, el Estado no tiene tanta plata para darles a los agricultores y ganaderos, entonces, el sector no tiene cómo progresar. Por supuesto, también se ha argumentado con razón que el campo no progresó porque, durante muchas décadas, repetidos gobiernos fueron incapaces de proveer seguridad, la cual ha mejorado muchísimo en los últimos años, gracias a la seguridad democrática y a la expansión de la telefonía celular.

Nosotros deberíamos estudiar y aprender más del modelo agropecuario de Argentina y no tanto del de los países europeos. En tanto en Colombia hay cerca de cuatro millones de hectáreas sembradas, la Argentina tiene 31 millones, de las cuales aproximadamente 17 son sólo de soya.  Es cierto, ellos tienen tierras de muy buena calidad, pero eso no explica exclusivamente su éxito. Desde hace más de un siglo, Argentina decidió que para desarrollar el campo —y el país— necesitaban producir, no para el mercado interno, sino para la exportación. Y construyeron una buena infraestructura de carreteras y puertos para poder sacar los productos, además de un sector agroindustrial proveedor de insumos y maquinaria para el campo. Fue tan exitoso el modelo que la relación con el Estado se invirtió. No sólo no recibió subsidios, sino que el sector se convirtió en una de las principales fuentes de recursos del Estado. Tan productivo y eficiente que varios gobiernos populistas, con mayores impuestos y sobretasas, no han sido capaces de destruir el campo argentino, el cual ha respondido con aún más productividad y eficacia. Salvo el café, y después el banano, las flores y otros pocos productos, en Colombia se ha pensado casi exclusivamente en el mercado interno. Si en Argentina hubiesen pensado así, en lugar de los 31 millones, tendría sembradas quizás alrededor de cinco millones de hectáreas y sería un país pobre.

Cambiar hacia un modelo agropecuario exportador no será fácil. Como lo han expresado los ministros designados, hay problemas de tierras que hay que resolver, pero a mí me preocupa muchísimo la evolución futura de la tasa de cambio. Si no se maneja bien, la bonanza minero-energética que se avecina puede ser una amenaza, no sólo a la expansión del campo, sino a lo poco que tenemos hoy. Y no me gusta la propuesta de tasas de cambio diferenciales que se ha sugerido, pues crearía más problemas que los que supuestamente resuelve. Además de la regla fiscal, será necesario crear un fondo de ahorro en el exterior y modificar la ley de regalías. Pero, si hacemos todo esto, finalmente desarrollaremos un campo que, como dijo Alberto Lleras, pide paz y la otorga.

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