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PARA CONMEMORAR 150 AÑOS DE la elección de Abraham Lincoln a la presidencia, que tuvo lugar el 6 de noviembre de 1860, hay en estos días en los Estados Unidos una explosión de eventos, conferencias, artículos académicos y de prensa recordando las circunstancias de su elección, su vida, su presidencia, la guerra civil y su muerte.
Para poner un pequeñísimo grano de arena en estas fechas conmemorativas, quiero recordar una vez más un texto muy curioso que relaciona a Lincoln con Colombia y sobre el cual bien valdría la pena que algún historiador profesional hiciera una investigación a fondo. El libro se llama The Lincoln Reader (Rutger University Press, 1947), una biografía editada con 79 textos seleccionados de 65 autores diferentes, incluyendo las de sus secretarios John Nicolay y John Hay. La referencia a Colombia se encuentra en el capítulo sobre su vida amorosa y su matrimonio, elaborado por Carl Sandburg, el poeta y escritor ganador de tres premios Pulitzer.
La vida amorosa de Lincoln fue un poco enredada y una fuente de sus conocidas depresiones. Su primera novia fue una rubia de ojos azules quien, cansada de esperar a un prometido millonario que nunca apareció, se ennovió con Lincoln para morir de malaria en sus brazos, cuando tenía tan solo 22 años y él 26. Después apareció Mary Owens, de quien el mismo Lincoln se burlaba definiéndola como gorda y fea, pero le propuso matrimonio sólo para honrar un compromiso que había hecho con una hermana de la señorita Owens. Para su sorpresa, Mary lo rechazó, no sólo una, sino todas las veces que le propuso, lo que precipitó una traga brutal que terminó en una de sus más profundas depresiones. Juró no casarse jamás, pero traicionó su voto cuando conoció a Mary Todd, con quien mantuvo un noviazgo de más de dos años llenos de inestabilidad, de dudas, de cuestionamientos sobre un posible matrimonio y quizá de temores a un eventual fracaso físico. A comienzos de 1841, estando a punto de contraer matrimonio, Lincoln confesó sus dudas a Mary, quien respondió con un rompimiento fulminante del compromiso. Y allí vino la debacle, pues Lincoln cayó en cama durante muchas semanas y no había forma de sacarlo del peor de todos sus hundimientos emocionales. Alarmados con su deplorable situación, sus amigos, el médico A. G. Henry y el parlamentario John T. Stuart, le propusieron hacerlo nombrar como cónsul en Bogotá, a lo cual Lincoln dio su consentimiento. El nombramiento se demoró y finalmente no resultó, Lincoln salió de su depresión, volvió con Mary Todd, se casaron y tuvieron cuatro hijos. Años más tarde, llegó a la Casa Blanca y hoy en día es considerando el mejor presidente que ha tenido los Estados Unidos.
Sorprendido con este texto, le escribí a Roger Norton, un experto norteamericano en Lincoln, quien me respondió diciendo que no hay ninguna duda de su veracidad. Este es un episodio que vale la pena investigar, pues es interesante en sí mismo. Pero también para imaginar sobre lo que hubiese sucedido en una historia alternativa en la cual Abraham Lincoln es nombrado cónsul en Colombia y hubiese venido a vivir al barrio La Candelaria. En esa historia, quizá no habría hoy uno sino dos países en lo que hoy es Estados Unidos y, quién sabe, la historia de Colombia también pudo haber sido muy distinta. Lincoln se pudo haber quedado a vivir acá, casarse con colombiana y quién sabe qué habría pasado. Y todo por amor. O, mejor dicho, por desamor.