Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Llega y pasa otra semana Santa y sufrimos, una vez más, el caos vehicular.
No hay derecho a que atravesar Bogotá para llegar a Mosquera tome más de dos horas y de Mosquera a Tocaima otras tres. Al sentir en carne propia esta pesadilla, recordé las palabras de un experto en transporte chileno, quien me explicó que Colombia necesitaba construir autopistas entre sus principales ciudades, pero que eso no iba a ser suficiente. Tan importante como las dobles calzadas, dijo, es la movilidad de entrada y salida de las ciudades. Si no se tiene un buen sistema de movilidad en las ciudades, el tiempo que se gana en las autopistas se puede perder entrando o saliendo de las urbes. En particular, argumentó que Colombia necesita vías circunvalares alrededor de sus grandes centros urbanos.
Efectivamente, Santiago de Chile ya va a completar su circunvalar, Ciudad de México tiene dos y Pekín tiene seis anillos de alta velocidad que le dan la vuelta a toda la ciudad. Mientras, en Bogotá no tenemos ningún anillo, tomó años lograr un consenso para construir una parte de dicho sistema, la Avenida Longitud de Occidente, ALO, pero la administración saliente, en su odio al carro particular, decidió que en esos terrenos era mejor construir guarderías, colegios y parques. Así, hoy en día estamos en un limbo de política, planeación, regulación y supervisión del transporte y nadie tiene ni idea de qué va a pasar con el sistema de transporte urbano.
El problema es muy grave y comienza, quizá, con el ordenamiento institucional. Los problemas del transporte han estado supeditados a los de las obras públicas y, por ello, los dos temas se han concentrado en un mismo ministerio. Esto no debe y no puede seguir así. Necesitamos una autoridad al más alto nivel que proponga políticas, regule y supervise todos los temas del transporte, en los diferentes medios, como sucede en muchos países, como Chile, que tiene un Ministerio de Transporte separado del de Obras Públicas. Para dar un ejemplo elemental, ¿cuál autoridad está regulando el transporte en moto, tanto dentro de las ciudades, como en las carreteras? ¿Dónde se encuentran los protocolos para conducir moto? Si a alguien esto le parece una tontería, ¿cuántos muertos en carretera son la consecuencia de que las motos sobrepasan a los carros por el lado derecho?
Pero, por supuesto, necesitamos una autoridad de transporte al más alto nivel nacional para ordenar y resolver otra cantidad de problemas. Además, del problema de las vías circunvalares en las grandes ciudades, es urgente regular el paso de las autopistas y carreteras por las ciudades pequeñas y los pueblos. No hay derecho a que en vías que tienen peajes costosísimos, como la vía a Girardot por La Mesa, permitan construir restaurantes, talleres y almacenes que obstaculizan y, muchas veces, paralizan el tráfico. Es inconcebible la falta de planeación de las carreteras y municipios de Cundinamarca, en donde a las cajas de compensación les ha dado por construir supermercados al pie de las vías y que, por falta de parqueaderos, generan unos trancones monumentales. Se requieren también protocolos para el manejo de todos los medios de transporte, incluyendo las motos y bicicletas, y es urgente destrabar los problemas que tienen los sistemas de transporte masivo, como los de Transcaribe. Estos problemas no se van a solucionar solos, mientras toda la atención se centra en las concesiones de cuarta generación.