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CON ESTE NOMBRE, STEFAN ZWEIG TItula una colección de ensayos sobre los que considera han sido hitos en la historia de la humanidad.
Muy bien escritos, en mi opinión, ninguno de los hechos allí narrados amerita ser calificado como un momento estelar de la humanidad. Pero acepto que ponerse de acuerdo sobre cuáles son esos hechos es casi imposible y cada escogencia será definida como arbitraria y discutible por otras personas. Por eso, quizá, el mayor mérito del libro es invitar al lector a hacer su propia lista sobre los que deberían ser esos hechos egregios en la historia humana. Así, si alguien me preguntara qué incluir en dicha lista hipotética yo le quitaría importancia a la política y a las guerras y resaltaría los grandes sucesos científicos y tecnológicos como la invención de la imprenta, la teoría de Copérnico sobre el universo, la teoría de la gravedad de Newton, la teoría de la evolución de Darwin, las ecuaciones del electromagnetismo de Maxwell, la teorías especial y general de la relatividad de Einstein o los desarrollos de la mecánica cuántica que llevaron a consolidar lo que se denomina el Modelo Estándar. Una característica común a todos estos hechos es que, cuando sucedieron, casi nadie se enteró y muy pocos valoraron de inmediato su importancia para la humanidad. Sólo con la perspectiva que da el paso del tiempo se los valoró como hechos cruciales en la historia de la humanidad.
Lo más asombroso es que el pasado semestre sucedieron dos hechos que habría que incluir en esa lista privilegiada. El primero es la entrada en operación el 30 de marzo de 2010 del supercolisionador de partículas del CERN, situado a cien metros de profundidad en la frontera entre Francia y Suiza, que está recreando condiciones similares a las que tuvo el universo instantes después del llamado Big Bang y en donde decenas de equipos de físicos de todo el mundo están analizando los resultados de esas colisiones de protones que se realizan a unas temperaturas alucinantes. De allí saldrán nuevas explicaciones sobre el origen de la materia, la composición del universo o sobre la existencia de dimensiones del espacio adicionales al espacio-tiempo propuesta por Einstein. El otro suceso extraordinario y reciente fue el anuncio de un genoma sintético construido en un laboratorio —la secuencia artificial de DNA más larga jamás creada— y que, luego de insertado en una bacteria, fue capaz de tomarse su DNA natural y comenzar a procesar las proteínas especificadas por el nuevo DNA. Liderada por el genetista norteamericano Craig Venter, el resultado de esta investigación es algo muy cercano a la creación de vida artificial.
Estos sucesos extraordinarios cambiarán la forma de vida de los humanos en las centurias futuras. A diferencia de lo que ha sucedido en Europa o los Estados Unidos, es muy triste constatar que en Colombia los grandes medios de comunicación no le han dado la importancia que se merecen. Salvo eventos realizados en unas pocas universidades, estos grandes hechos científicos han pasado prácticamente desapercibidos para la gran mayoría de los colombianos. Sería muy deseable que nuestra televisión tuviera programas de divulgación científica y tecnológica para los niños y jóvenes y dejara de estar dominada por las noticias del día a día o por las telenovelas de los narcos, cuando no por el chisme, la murmuración, el escándalo o los enfrentamientos políticos. ¿Cuándo y quién será capaz de abrir un espacio para la ciencia y el conocimiento en los grandes medios?