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La semana pasada se discutió sobre el futuro de la negociación del acuerdo de asociación entre la Comunidad Andina y la Unión Europea.
Las noticias no son esperanzadoras, a pesar del anuncio que concluirán en 2009, pues la UE continúa exigiendo que se adelante entre ambos bloques, y se niega a iniciar negociaciones bilaterales. Esta posición de la UE no es nueva. Fueron claros en que sus intenciones eran lograr un acuerdo de asociación, que incluyera temas políticos y no solamente comerciales, con el que se fortaleciera la integración andina y los bienes de la UE pudieran circular libremente en la CAN.
¿Qué puede hacer Colombia? Tratar de superar en lo posible las rígidas posiciones de los vecinos –la reunión entre presidentes el sábado fue un buen paso– y esperar que la UE busque salida para la negociación. Afortunadamente, nuestros productos se exportan a Europa sin aranceles hasta 2015, gracias a preferencias existentes, por eso en apertura de mercado europeo, no hay afán.
Colombia puede celebrar acuerdos de inversiones y doble tributación con países europeos que le interesen. El valor agregado más importante de la negociación es el establecimiento de reglas claras para atraer inversiones, y si en este aspecto no se avanza en el bloque a bloque, por qué no hacerlo a nivel bilateral. Ya se negoció con España, pueden seguir otros. De esta manera se adelantan las relaciones con Europa y para Colombia sería muy peligroso debilitar la CAN más de lo que está, cuando ésta es la que ha permitido entre otras cosas que, a pesar de no tener relaciones políticas con Ecuador, continuar exportando a ese país.