Publicidad

Conveniencia pura

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

El Centro Democrático, bancada en el Congreso, candidato presidencial de bolsillo (con todo y que ahora se llama El Zorro Zuluaga), sabotaje del proceso de paz, enfrentamiento a ultranza con el presidente Santos, todas estas son caras de una sola estrategia del ahora senador Uribe: garantizar, reproducir y ampliar la impunidad que lo protege de cualquier responsabilidad política o proceso judicial por los delitos que ha cometido a lo largo y ancho de su vida pública, pero sobre todo en los ocho años de su mandato.

Es por conveniencia pura que este flamígero representante de lo más torcido de la política colombiana, ha decidido romper la tradición de los expresidentes y permanecer en la palestra, defendiendo su pretendido buen nombre y su supuesta salvadora obra de gobierno. Es un exabrupto pero no por su carácter, sino por su prontuario o, de golpe, por los dos. Ningún presidente, en la historia de Colombia, por lo menos desde los escándalos que empañaron el segundo gobierno de López Pumarejo, había estado rodeado de tantas conductas delictivas, de tantos indicios de ilegalidades, de tantas pruebas guardadas en los anaqueles de la Comisión de Acusaciones de la Cámara, de tantos testimonios asordinados por la complicidad y la indolencia de una camarilla de políticos venales, teñidos todos ellos con la misma mancha de origen: sacar réditos electorales de grupos al margen de la ley, es decir, de los paramilitares.

Dicen que su odio es infinito, y que la venganza es su norte. Pero hay algo mucho más de fondo, que se logra dilucidar en las dos investigaciones llevadas a cabo por el representante Iván Cepeda Castro, sobre las masacres y asesinatos, documentados, que ocurrían en los alrededores del Ubérrimo, la finca del hacendado Uribe, y también “por las sendas” de esa misma propiedad del exmandatario: en el enfrentamiento contra la guerrilla, que golpea sin tregua a los dueños de la tierra en el rico departamento de Córdoba, se forja un modus operandi y una lógica política que se convierten en proyecto de poder que discurre entre la legalidad y la ilegalidad, que irrumpe en el Palacio de Nariño, sale de él con la herida de una supuesta traición de los ideales de la patria y se anida en el frágil debate democrático que lo manipula, lo vulnera, por vocación y necesidad.

Vocación: a la guerrilla hay que exterminarla y cualquiera que no lo vea así, le hace el juego al terrorismo. Por lo tanto, es un sospechoso, un colaborador, un alcahuete del bandidaje. Un felón, como Santos y su “entrega” a los designios de las FARC. Y necesidad: mantener el proyecto contrainsurgente, adobado de mesianismo patriotero, ahondó el autoritarismo del gobernante, sus lazos con los escuadrones de la muerte, su complicidad con militares atrabiliarios, su necesidad de pulverizar al opositor, a la piedra en el zapato, pasando por encima de la institucionalidad, violando la ley. Su obra de gobierno, por lo tanto, lo tiene en serios problemas con la justicia que, por ahora, es lenta, paquidérmica, sorda, y no le ha echado mano al transgresor.

Pero en un cambio de la correlación de fuerzas políticas, en el que los sectores progresistas obtuvieran importantes posiciones en el Congreso y en instituciones de control, el pellejo de Uribe estaría en peligro. Por eso, no le conviene, desde ningún punto de vista, que haya un proceso de paz triunfante, que se abran las compuertas de la democracia.

Busca mantenerse vigente para reproducir la impunidad que lo proteja, que lo ponga a salvo de un eventual juicio. Supongo que habrá estudiado a fondo el caso Fujimori, cómo el héroe exterminador se ha convertido en un triste reo de la justicia, caricatura de sí mismo.

Otra nueva turbia página se le abre a Uribe, en su empeño para que su zorro Zuluaga le haga morder el polvo a Santos, sin importar las estratagemas. Otro problema más con la justicia, por interpuesta persona. Imposible que no podamos detener, mediante la contundencia del voto, a este raro fugitivo de la justicia.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido