Publicidad

Antivalores

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Tras el asesianto de la exmiss Venezuela Mónica Spear, el presidente Maduro afirmó que las telenovelas “transmiten antivalores de la muerte, culto a las drogas, a las armas, culto a la violencia. Incitan al odio en la sociedad”.

Hizo referencia a la trama de De todas maneras Rosa, drama cuya protagonista “se ha echado al pico a más de nueve. Ha matado hasta su madre”.

Las declaraciones suscitaron inmediatas críticas. Alberto Barrera, aclamado guionista, opinó que sucede todo lo contrario a lo que proclama Maduro: es la violencia la que influencia el melodrama (la telenovela se limita a reflejar los niveles alarmantes de violencia en la sociedad venezolana).

Pues bien, ni Maduro ni Barrera dicen nada sensato. No es la telenovela de las ocho la que explica los niveles de criminalidad en la cada vez más urbana Venezuela. Además, la telenovela de la discordia —la mentada De todas maneras Rosa— tiene poco que ver con la cotidianidad caraqueña. Cuenta la historia de un hombre y una mujer buenos y devotos de la Virgen que se enfrentan a obstáculos como el robo de un recién nacido y los ataques de la antagonista. Esta última, exreina y modelo de lencería, dice estar embarazada del galán y para encubrir su mentira asesina a su madre. Luego tampoco se trata de que la “violencia alarmante” de las calles inspire los guiones: de parricidios, robos de bebés y paternidades inventadas se ha alimentado por décadas la telenovela.

El Gobierno no ganará mucho regulando los guiones. Contrario a lo que afirma Maduro, la telenovela es un género poco subversivo. En el que, al final del día, los finales felices premian al que sigue la ley y castigan con muerte o soledad al que trampea o peca. Esto no quiere decir que la telenovela no sea, de vez en cuando, violenta, o agresiva, con algunas poblaciones de la sociedad que la sintoniza. Y de hecho esto no se logra incluyendo narcos, ladrones, helicópteros y mujeres que matan a su mamá, pues suele darse en formas menos espectaculares.

Tomemos, por ejemplo, Bazurto (o Made in Cartagena). La historia es agresiva. Y no porque el guión sea malo, la luz siempre anaranjada, los actores imiten tremendamente mal los acentos, bailen mal, respiren demasiado rápido y usen expresiones como “póngame bolas”, “chamo”. Es agresiva porque primero sitúa la trama en un lugar específico, Cartagena, en algunos barrios particulares que rodean a Bazurto y en el contexto de la champeta. Luego le quita lo urbano, mostrando principalmente el mar, los interiores de casas, una discoteca oscura, unas carreteras vacías (en ausencia de la plaza o los barrios). Y le arranca también la champeta, privilegiando ritmos quizás más “internacionales”, como el reguetón. Sin ciudad ni champeta, queda la historia lista y blanqueada. Dos o tres afrodescendientes en papeles secundarios, la empleada del servicio del galán y los niños de la playa.

El relato, entonces, de unas confrontaciones violentas fantásticas, alrededor de tesoros de oro, galerones y españoles. Y todo al son de una “champeta” feliz, imaginada, no problemática, aséptica, exótica (anaranjada), “caribe” y alegre. Mas no urbana. O negra. Para hablarnos de la incomprensión a los hombres afrodescendientes pobres y citadinos (y los miedos que despiertan) tenemos por ejemplo esta perla, tomada de El Tiempo: “Muchos jóvenes de estrato popular tienen tan metido este ritmo en la sangre que su última voluntad es ser enterrados con esta música… en la marcha fúnebre la gente tomaba licor y oía champeta sin cesar… un puñado de acompañantes del muerto se dedicó a atracar a transeúntes, a arrancar carteras y aretes. Chicos de las barriadas con puñales, dispuestos a todo, viviendo en la miseria, donde la champeta con bazuco y licor se convierten en un coctel letal”.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido