Publicidad

«Dios nos asista»

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Con los días la enemistad entre Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos crece. Mientras circula un video en el que el expresidente replica ansioso vía Twitter, Fernando Londoño afirma que el actual mandatario perdió el control sobre el país y José O.

Gaviria traza un paralelo comparando a Santos con el expresidente norteamericano James Buchanan (“ingenuo y/o pusilánime”) y a Uribe con Abraham Lincoln (“inteligente, enérgico, tenaz y leal”). Por su parte, en su reciente visita a La Guajira, el presidente Santos le solicita a un palabrero que lo ayude “a resolver sus diferencias” con Uribe. Cuenta El Heraldo que los presentes “respondieron con carcajadas”.

Tal vez el sainete no sea para risas. Haría bien el primer mandatario en buscar la asesoría del palabrero, baquiano en resolución de conflictos, pues en el pasado escisiones en el seno de la derecha han sido fuente de gran agresividad que siempre termina por afectar al país. Dentro de las tendencias de izquierda democrática, también ha cundido el fraccionamiento. Sin embargo, éste ha llevado usualmente a una rápida autodestrucción. Las peleas en el otro extremo del espectro político suelen ser más largas. Fuerzas políticas en muchas regiones del país heredaron odios entre alvaristas y pastranistas, facciones cuyos líderes sostuvieron choques verbales y directorios separados por más de veinte años. Describiendo los pormenores de la división del 29, por ejemplo, un editorial en prensa conservadora lanzó un “Dios nos asista”.

Quizá una de las pugnas más cruentas entre copartidarios fue la protagonizada por Marco Fidel Suárez y Laureano Gómez. Este último acusó con vehemencia al presidente Suárez de corrupto, endeudado y mentiroso. Suárez, que rezaba mucho pero no era ningún santo, procedió a publicar en El Diario Oficial los telegramas de apoyo que sus seguidores le enviaban “desde las regiones”: “1º de octubre de 1921, Señor presidente Suárez-Bogotá. Nuestra familia entre hermanos, primos, sumamos cincuenta soldados; pocos, pero altivos ofrecémosle sangre defensa gobierno”. Está en la historia.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido