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HACE OCHO DÍAS CITÉ UNA ENTREvista en la que Laureano Gómez afirmó, al referirse a la reforma agraria, que el Estado podría redistribuir los pantanos entre los campesinos sin necesidad de perjudicar a ningún propietario legítimo. En su última columna el maestro Osuna (Lorenzo Madrigal) se queja de que del finado Gómez se diga «cualquier cosa» y asevera además que no le parece probable que todo un ingeniero contemplara la repartición de pantanos entre los campesinos.
Tiene razón el maestro en que quizás usé las declaraciones del expresidente fuera de contexto y por ello quisiera agregar algunos detalles. Recordado principalmente por su papel de atizador de la violencia partidista, Gómez fue más que un incendiario y su gestión tuvo matices. Su papel como crítico de la corrupción durante la hegemonía conservadora y su periplo como ministro de obras de Pedro Nel Ospina son los que, en lo personal, encuentro más interesantes.
Con todo, Laureano sí propuso desecar pantanos para campesinos en 1960. Contaba entre sus copartidarios con importantes terratenientes que se oponían a cualquier redistribución de tierra, e insistía en la importancia de proteger la propiedad privada de cualquier eventual expropiación. Gómez realizó pronunciamientos contra la reforma agraria hasta su muerte, en 1965.
Ahora bien, decir que es improbable que un político con pregrado en ingeniería piense o actúe de manera antitécnica es pensar con el deseo. De hecho son muchos los políticos que han tomado decisiones en contravía de su propia formación académica con el fin de cuidar electorados o billeteras. Además del ingeniero Gómez otros más contemporáneos como el médico Palacios, el economista Arias, o el también ingeniero Gallego podrían ser candidatos a engrosar esta lista.
Las declaraciones de Gómez pueden ser leídas en: El Siglo, domingo 4 de diciembre de 1960. N° 7585, pág. 1-3.