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Las Aedes aegypti en la ciudad

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Gregaria y mechuda, tuve piojos, muchos, recurrentemente.

Aquel que haya convivido con el insecto (madres, piojosos) sabe que, con el tiempo, se conocen sus hábitos y los sitios en los que ponen los huevos o liendres. Se les ve caminando por la cabeza (mientras buscan pedazos preferidos para agarrarse a succionar sangre), y con esta información se les rastrea, con peinilla o pesticida, para controlarlos.

El manejo y eliminación de liendres es quizás un buen ejemplo para introducir una conversación sobre el Aedes aegypti. Pues las familias que conviven con este tipo de zancudo, que pica temprano por las mañanas y descansa en esquinas de las casas el resto del día, son las que conocen sus escondites y mañas. Al igual que con el piojo, con el Aedes y otros zancudos se convive diariamente. A diferencia del piojo, inofensivo, la hembra Aedes, que necesita sangre para reproducirse, transmite dengue, chikungunya y zika.

He visto en el suroccidente de Barranquilla larvas de Aedes en cisternas de inodoros, lavaderos o pilas llenas de agua. Afuera en la calle, en los barrios donde se apila la basura y se crían zancudos en cáscaras de fruta y huevo y botellas a medias. Se voltea una sola tapa de agua o gaseosa y se caen a retorcerse en el piso 30 o 50 larvas grises. Ha aumentado con los años la población de zancudos, en la medida en que son malos los servicios públicos en los barrios populares y la ciudad hace agua en la acomodación de nuevos habitantes.

Los pésimos servicios de electricidad en el Caribe y Norte de Santander vienen con cortes de luz semanales en los barrios populares. Con la luz se va el agua (sin electricidad no funcionan las estaciones de bombeo). Como el agua llega a veces, la gente la guarda en donde puede. Esto sucede desde hace años. En sequía e invierno. Son cientos las protestas, bloqueos de vías, quemas de llantas barriales que al respecto han documentado los periódicos locales. Tampoco pasa la basura. En el agua que se guarda y la basura que se apila se esconden las larvas de Aedes aegypti. Por eso el chikunguña se multiplicó en Colombia y en nuestro país urbano se registraron muchos más casos que en Venezuela, Ecuador y Brasil. Por eso el dengue sigue siendo una preocupación constante.

Alcaldías,Concejos y Asambleas, Secretarías de Salud, medios de comunicación, Superintendencia y operadores de servicios públicos, congresistas y Ministerios de Salud y de Vivienda podrían iniciar un debate sobre responsabilidades y proyectos para controlar a las Aedes aegypti: localizar sus focos y peinar las calles para eliminar las larvas y para encontrar alternativas de almacenamiento de aguas que mantengan los zancudos afuera de los recipientes. Entomólogos, médicos, urbanistas, universidades, asociaciones comunitarias y colegios podrían iniciar un diálogo sobre posibles protocolos para colaborar.

En lugar de esto permanecemos en un ambiente de pasividad casi perfecto. Como el zika se ha transmitido a fetos en Brasil, causando microcefalia en recién nacidos, el Ministerio de Salud pidió a las mujeres postergar los embarazos hasta después de junio. La conversación sobre varias epidemias que afectan familias en los barrios populares de casi todas ciudades del país fue colonizada en redes, prensa y televisión por otro debate sobre embarazos y aborto legal. Nadie habla sobre el año pasado, ni sobre dengue o chikunguña. Ni siquiera sobre las Aedes, que siguen reproduciéndose.

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