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Un gran lío ocasionó la denuncia de Noticias Uno sobre la presencia de la bacteria E. coli en el agua de Bogotá.
Siguiendo el ejemplo de ciudadanos como el procurador Ordóñez y la actriz Sara Corrales, el alcalde amenazó con demandar. El noticiero declaró que no cedería en su misión de “buscar la verdad” y reafirmó que las muestras de agua analizadas estaban contaminadas. Aprovechando el desorden, un concejal alertó: “El agua de Bogotá tiene cólera por dentro”.
El director de aguas del Instituto Nacional de Salud terció en el debate y explicó que si bien en el primer trimestre de 2012 el 10,9% de las muestras de agua reportadas presentaron niveles inaceptables de la bacteria, esto no quiere decir que el agua de la capital no sea potable. Finalmente, el director del Instituto Nacional de Salud aclaró que el líquido que suministra la Empresa de Acueducto de Bogotá no tiene riesgo alguno para el consumo humano, y que si algunas muestras presentan E. coli es porque en las mediciones se realiza un consolidado general que no sólo incluye los datos de la capital sino de los acueductos del área rural que la rodea. Es decir: sí hay agua contaminada, pero ¡no se preocupen!, no en Bogotá.
En este espíritu, y si el nivel de riesgo de Bogotá (10,9% de las muestras por encima de los límites aceptados) dio hasta para gastroenterólogos hablando de infecciones, haría falta que Noticias Uno se desplazara a Villavicencio, en donde cuando hay agua —cada que llueve suspenden el servicio— los niveles de riesgo de E. coli son del doble (26,3%). Si de salud (y no de política) se trata, también podrían ir a Pasto (27,4%) o Ibagué (54,8%). ¿Por qué no buscar, pues, la verdad en Manizales (60,5%)?