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Indignación, denuncias y protestas desataron en días pasados las declaraciones del diputado Rodrigo Mesa.
Emisoras y periódicos se rasgaron las vestiduras sancionando, con obvia razón, al político antioqueño. No se dieron cuenta, sin embargo, de que en ese mismo momento, pero para otra noticia, les abrían micrófonos y foros virtuales a comentarios que en el fondo eran similares a los que desataron el escándalo.
Fueron informes sobre el fútbol europeo y las ferias de Tuluá los que provocaron una oleada de observaciones (que harían sonrojar al propio Mesa). Por una parte, en la radio, los aciertos de Falcao García inspiraron la pregunta por el “mejor” futbolista colombiano en “la historia europea”. Locutores resaltaron la cultura, castidad y cristianismo de García, frente a “los excesos” de Faustino Asprilla. Los oyentes llamaron a complementar el veredicto y coronar al beato García, porque “Asprilla sólo gana el concurso del que la tiene más grande”, “Fue sólo de fiesta a Italia… porque esa gente rumbea mucho, como Pambelé”, “El Tino, como todos los jugadores del Chocó, es indisciplinado”. Ese mismo día la noticia “Faustino Asprilla, imagen de la feria de Tuluá”, publicada en este diario, suscitó opiniones parecidas. Entre decenas de groserías abiertamente racistas, algunos foristas consideraron que es alarmante que el país se esté pareciendo a África. El que firma como ANTOG critica el afiche de la feria en que se ve el rostro de Asprilla y pregunta “Quien haría el afiche? (sic) parece de un país africano pidiendo ayuda humanitaria”. Hubo quien quiso defenderlo: “Cuando el tipo sudaba la camiseta de la Selección y jugaba en Europa, todos orgullosos celebrando. Se les olvidó que el tipo era negro… Claro, sin camiseta y sin jugar sólo queda lo que es…”.
Entre tanto Faustino, ese mismo “perezoso” e “inconstante” al que tanto critican, subvierte todos los días el orden racial y social vallecaucano, compra tierras en medio del ingenio azucarero San Carlos para después construir, con muy buen sentido del humor, su finca “San Tino”.