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Querido Juampa,
En una semana sumercé estará feliz como la lombriz cantándole a su nieta Celeste “Mambrú no se fue a la guerra…”, y nos deja a la Far en el Congreso, de cachaco y afeitaos.
Habenos tocao a Tola y yo ver a los exguerrilleros sembrando yuca en vez de minas, votando en las eleciones, ocupando sus curules pa buscar un cambio que antes buscaban a la berraca es un privilegio del alma.
Le somos francas: cuando comenzó su carrera política nos caía gordo porque era el hijo de papi que vivía a lo “boquita qué querés”, y cuando Uribe le hizo el guiño (de mala gana, porque su ñaña era Uribito) nos cayó pior pues era el candidato “aguacate”, madurao a punta de periódico.
En esa, su primera campaña, Tola y yo lo entrevistamos pa televisión y le dijimos con malicia: en las siguientes preguntas conteste Falso o positivo… Y usté mostró un sentido del humor que nos dio un tris de esperanza.
El resto todos lo conocemos: sumercé se la jugó toda por buscar la paz y se sometió a que le dijeran uno de los peores insultos entre los católicos: Judas… Y pensar que ese pobre apóstol también sacrificó su prestigio por una buena causa.
Por ponese de pacífico usté se chupó la oposición más tremenda y pudiente que nos haiga tocao. Y en Antioquia sí que nos tocó oír insultos horribles contra su persona, y sin poder defendelo por físico cutupeto.
Y después en nuestra tierrita ganó el No, triunfo que a Tola y a mí nos dejó de cama. Eso parecía un velorio. Y no es que a los antioqueños les guste el tropel sino que no leyeron el mamotreto del Acuerdo… No leímos.
Nos contaron que cuando se perdió el plebicito su señora Titina y sus hijos lloraron sin consuelo, pero que usté se quedó impávido návido. Apostar que lloró por dentro, como lloran los que no lloran. A sumercé le tuvo que doler mucho porque hizo esa consulta innecesaria por puro demócrata.
Tola y yo defendimos públicamente el Sí y sus críticos nos dijeron hasta de qué nos íbamos a morir y en cuál EPS, pero el corazón nos insistió en que era nuestra obligación humana: como madres, como agüelas, como cristianas…
Muchos paisanos nos reclamaban: Tías, por qué casi todos sus chistes son sobre Uribe y los uribistas y no se burlan “del traidor”, y nosotras siempre contestábamos: es que los conservadores son una mina de humor… una mina a cielo abierto.
A veces, presidente, nos ponemos en el ocio mental de imaginar qué hubiera pasao si sumercé no se aparta de la sombra de Uribe: Chumbimba ventiada, como decía el del “articulito”, hasta ultimar el último guerrillero.
Y entonces, en este final usté sería felicitado por haber matao equis guerrilleros, pero lo acusarían de no cumplir la meta de “ene” mil. ¿Cómo sería su balance si hubiera seguido con la Seguridá Democrática? ¿Positivo o… falso?
Si sumercé le hubiera obedecido a Uribe, ahora saldría en hombros de sus copartidarios, más ricachón, con sus hijos emprendedores, jefe natural del Centro Democrático y güete en la cresta de los sondeos.
Pero no, prefirió el riesgo de probar algo distinto al conteo de cuerpos. Sumercé descogió algo más difícil que la guerra: el acuerdo. Se arriesgó y perdió popularidá… Fortunadamente es más prestigioso el prestigio que la popularidá.
Querido presidente Santos, en nombre de las abuelas antioqueñas, que preferimos llorar en los cumpleaños de nuestros nietos y no en sus entierros: mi Dios le pague.
Tus tías que te quieren,
Tola y Maruja
Posdata: como expresidente, manéjese bien y harto fundamento.
Ñapa: ¿O sea que Mockus se lo mostró al Congreso y Uribe se lo sacó a la Corte?
Payola: Mis amores, Tola y yo nos vamos a ver ballenas. Mientras volvemos, estamos en Tuiter, que es la manera más divertida de perder el tiempo: @tolaymaruja.