No nos consta

Tola y Maruja ayudan al presidente a escribir su carta para el Niño Jesús

Tola y Maruja
23 de diciembre de 2018 – 12:00 a. m.

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Hoy castigamos al presidente Duque y le servimos al desayuno kumis con salvao. —¡Tenga pa que lleve!—, le dijo Tola muy seria, —pa que aprenda a tener consideración con el pueblo camellador—.

—¿Qué pasó, tías?—, preguntó Ivancito, mirando con ojos de ternero güérfano el perol de la fritanga. —Nos tenés muy bejucas, Iván, ¿cómo se te ocurre ponele IVA a nuestra nieta Melani Graciela?—.

—¿Como así, tías? No entiendo—. —Pues que Melanita, la nieta de Tola, trabaja de güe can y nos contó que le clavates el IVA—. —¿Será web cam, tías?—. —Lo que sea, Ivancho… ella dice que con ese impuesto la quieren dejar empelota—.

—Pero, tías ¿ustedes saben qué hace esatamente Melani Graciela?—. —Claro, mijo, ella se encierra en la pieza con una computadora y después sale toda colorada… y gana muy bien… y no gasta en ropa—.

—No hablemos de impuestos, tías, porfis, que nos dañamos el diciembre… mejor me ayudan a terminar la carta pal Niño Jesús, que va así: Querido Chuchito, espero que estés bien en compañía de tu Sagrada Familia.

Después de este cariñoso saludo, paso a decirte que me he manejao bien: no dejé que la Ley de Financiamiento le chantara predial a los pesebres. Y he sido muy obediente: me dijeron ponga esta terna, la puse. Me dijeron ponga estos militares, los puse…

Por fa, Adonai preclaro, no tengás en cuenta los sondeos, que yo no gobierno pa las encuestas, no gobierno pa la opinión pública, no gobierno pa la oposición… mejor dicho: no gobierno.

Ese run run de que el Gobierno censuró a los periodistas de la Radio Nacional es falso de toda falsedá. Lo único que les pedimos fue que durante mi entrevista no me preguntaran.

Pa evitar malos entendidos, mandé una diretiva a las emisoras con las preguntas que me pueden hacer: cuánto calza Uribe, cuál es mi canción favorita de Maluma, cuántos son los enanitos…

Me gustaría que me trajeras de traído unos punticos en las encuestas, pero no quiero nada pa mí y prefiero que mejor le traigas a Pachito Santos la prudencia que hace verdaderos sabios.

Pa mi amiguita Paloma te pido la Alcaldía de Bogotá, pa que cumpla su sueño de atravesar un muro y que los indios del sur pasen solamente a trabajar.

Pa Ernestico Macías te pido un diploma, de lo que sea. Pa María Fernandita Cabal, votos de opinión. Pa Alicita Arango, Botox. Y pa José Odulito, pelo.

Por último, oh lumbre de Oriente, te pido que ningún niño colombiano se quede sin su traído, aunque sea humilde: una coca o pirinola hecha con un palito y un tarrito de leche condensada…

—Ve, Ivancito—, cortó Tola, —a propósito: se te llena la boca diciendo que tu aumento del salario mínimo es “el más significativo de los últimos 25 años”. Ojo, mi querido, que el Niño Jesús no les trae a los mentirositos—.

Posdata. Parodiando a Turbay, en Colombia suben el salario mínimo en sus injustas proporciones.

Ñapa. Mi pesebre es tan colombiano que a los reyes magos que llevaron incienso y mirra, la Virgen les dijo: al niño le hubiera servido más la platica.

Ñapita. Señor juez, Uribito es inocente: le creyó a Uribe…

Grafitis. ¿Quiere ser director de Medicina Legal? ¡Ni muerto!

Payola. Un aguinaldo bien titino es el libro “Tola y Maruja sin agüeros”, entrevistas de verdá que parecen de mentira.

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