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Tola y Maruja

Tola y Maruja
02 de abril de 2016 – 09:19 p. m.

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Contestan

Sabias Viejitas,

Soy un desempleado crónico y lo único que le pido a mi Dios es que me alcance la vida para conocer el nuevo billete de cien mil pesos. ¿Ustedes ya tuvieron la dicha de verlo en vivo? ¿Qué se siente tenerlo en la mano? ¿Es verdad que si es falso se reconoce porque Lleras se ve de buen genio?

Atentamente,

Marlos Cario

——————

Querido “persona en situación varada”,

Por su letra vemos que también es maqueta crónico. Nosotras también morimos por conocer el tal carón de cien mil y desde trasantier le montamos la perseguidora.

Lo primero que hicimos cuando entró en circulación fue llamar a nuestros familiares y amigos a ver quién nos invitaba a conocerlo personalmente. Nadie.

Buscamos al vecino del frente (que recibe quincena) pa que nos mostrara el billete, pero nos dijo con desaliento: Ay tías, yo el sueldo lo pido en menuda pa sentirlo más.

Entonces cogimos Trasmileño y cruzamos la ciudá pa ver si una amiga que recibe arrendo lo tenía, pero nos contó que ayer le pagaron con uno y le salió falso: Lleras tenía pelo.

Y nos esplicó que el nuevo billete de cien mil trae varias novedades, como por ejemplo los números en braille pa los que nunca lo vamos a ver.

Paramos un tasista y le pedimos el favor de mostrarnos uno, pero nos dijo: los únicos que cargan tanto son los hijuemadres clientes de Uber. Le pusimos la mano a un Uber y el chofer nos aclaró que le pagan con tarjeta.

Pensamos en algún negocio que moviera harto biyuyo en rama y nos metimos a una olla de vicio en San Vitorino, y el jíbaro nos contó: Anoche recibimos siete lleras, pero los policías se los descogieron pa ellos.

Y nos mandó pa una imprenta cerquita, pero el tipo que nos abrió nos dijo pasito: Vuelvan más tarde, que no se han secao.

Ahí mismito arrancamos pa una tienda D1, donde reciben sólo efetivo, y la cajera nos bajó de la nube: Hum, ajualá… los que mercan aquí no lo han visto ni en YuTú.

De una salimos empitadas pa Carulla y la cajera nos aterrizó: Señoras, pa poder abrir la registradora y mostrarles el billete tienen que comprar algo.

Entonces pegamos carrera pa un banco a ver si nos hacían la caridá de mostrarnos un bendito Lleras pero en Servicio al Cliente nos taparon la boca cuando nos preguntaron si éramos clientas.

Salimos Tola y yo con el rabo entre las patas y nos metimos a una iglesia evangélica, pero el pastor nos dijo que ya había mandao consinar los diezmos.

Yo dije: Ay Tola, estamos muy mal relacionadas, busquemos una persona de modito. Y arrancamos pa la cárcel donde Samuel Moreno, pero nos ofreció: de 50, los que quieran.

Nuestra última esperanza era la marcha uribista de ayer, pues nos habían dicho que iban a tirar de jura un lleras. Pero en este país ni la oposición cumple.

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Tus tías que te quieren,

Tola y Maruja

Posdata: No nos vamos a quedar con las ganas de conocer el billete de cien mil y mañana tenemos cita con un numismático.

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