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Berrionditos,
El ministro de Hacienda, el dotor Leonino Carrasquilla, nos pidió el favor de asesoralo pa dorar la píldora del IVA a la canasta familiar, que no parece píldora sino supositorio.
Tola y yo fuimos a la reunión de Gobierno pa planiar cómo contale la mala noticia al pueblo colombiano. El senador Uribe fue el primero en opinar: Hijitos, si les vamos a clavar más impuestos no le pongamos IVA a la vaselina… pobre gente.
Lo que más me tiene cabezón es lo del IVA pa los güevos —siguió Uribe—. ¿Qué pasará con los tres míos? ¿Y qué haremos con los güevos de dos yemas?, como es mi caso.
Ya veremos cómo lo esimimos del impuesto, presidente eterno —dijo Ivancito—. Podemos declarar zona franca sus partes nobles, no sé… algo se nos ocurrirá. Ahora lo urgente es: cómo le vendemos al populacho la idea del IVA al güevo.
No es fácil —dijo Tola—. El güevo es el símbolo de lo más barato. Tranquila, misiá Tola —dijo Leonino—, ya hablamos con la Academia de la Lengua pa que prohíba el dicho “vale güevo”.
Yo no estoy de acuerdo con el IVA al güevo —metí la cucharada—, y lo digo por su propia integridá, ministro Carrasquilla: si encarecemos los güevos, ¿qué le van a tirar a sumercé por los bonos de agua?
Me parece que necesitamos es una cortina de humo pa meter lo del IVA al güevo —dijo Uribe—. ¿Qué tal si yo prendo en Tuiter la discusión de qué fue primero: el güevo o el IVA?
En esas tocaron la puerta de la oficina y era un domicilio de Naranja Postobón. Es un canje —aclaró Ivancito. El mensajero que trajo las gaseosas se quejó de que el tasi en que vino lo tenía mariao con puro reguetón. Ajualá Sayco le selle ese radio —comentó mientras se iba.
¡Oiga! —brincó Leonino—. ¿Y qué tal si ponemos a Sayco a cobrar todos los impuestos? Nadie se le escapa y todo el mundo le tiene pánico. Nadie, lo que se dice nadie, puede evadir a Sayco. Le tienen miedo hasta Los Tigres del Norte, carcule…
Hablando de cantantes —dijo Ivancito—, le propuse a Carlos Vives que sea alcalde de Santa Marta y me respondió que no tiene esperiencia, y yo le dije: Tranquilo, Caliche, yo tampoco.
Sigamos con lo del IVA —puso orden Uribe—. Me preocupa que la gente se acuerde del Centro Democrático como “el partido del IVA al güevo” y nos castigue en las votaciones del año que viene. ¿Qué tal si mejor le chantamos IVA a los militares que se acojan a la JEP?
Yo creo que les podemos envolver en güevo la noticia diciéndoles que a los más pobres les vamos a devolver el IVA —dijo Leonino. Pero ¿y cómo se los devolvemos? —preguntó Ivancito. Pilao —dijo Carrasquilla—, yo tengo una empresa en Panamá…
Dentró una secretaria y le susurró algo a Ivancito en el oído. Dígale que estoy en una junta —le dijo Ivancho, y enseguida nos miró a todos: Es mi suegra, me tiene cacorro que cuándo es el prósimo paseo.
No sé, Ivancito —dijo Uribe con desgano—. Me tiene rabón lo del IVA porque se nos viene el pueblo encima. Busque otra manera de otener recursos. ¿Y qué tal si los terratenientes pagan predial? —dijo Tola. Tampoco hay que llegar a esos estremos, tía —remató Uribe.
¿Y si las iglesias pagan impuestos? —dije yo. ¡Ni riesgos! —esclamó Uribe—. Ahí sí nos capan, por dios: se puede vivir sin güevo, pero no sin religión. Entonces Paloma Falencia, que había estao callada, dijo: ¿Y si vendemos los indios?
Grafitis: No devuelven un libro, van a devolver el IVA.
Ñapa: Ministro Carrasquilla, me le quito el sombrero: pa ponele IVA a los güevos se necesitan ídem.
Ñapita: Los envidiosos andan criticando que el nuevo embajador en Suecia, Ubeimar Delgado, no sabe hablar inglés ni sueco. ¿Y es que no tiene manos pa hacer señas y boca pa señalar?
Payola: Corran ya mismo pa una librería a comprar el libro “Tola y Maruja sin agüeros”, antes que le claven IVA.