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Superchismosas abuelas,
Soy un admirador del exguerrillero alias Jesús Santrich por su tenacidad para sobrellevar el nombre Seusis Pausivas y no guardarle rencor a sus progenitores. Por eso me duele verlo ciego, preso y con su nombre de pila expuesto al escarnio. ¿Es cierto que las contrató a ustedes para que sean sus abogadas? Cuéntenmelo todo.
Atentamente,
Telésforo
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Querido sin tocayo,
Por su letra vemos que trabajan más los hijos de Galán. Efetivamente, Seusis nos buscó pa que lo defendamos ante la corte gringa que lo juzgará por traqueto.
Esta es la estrategia de defensa que vamos a llevar: Su señoría, dicen que se referían a kilos de cocaína cuando hablan de “televisores”. Nuestro cliente es ciego: ¿él pa que cinco televisores y medio?
Aprovechándose de su discapacidá Santrí fue engañao, lo cogieron de “gancho ciego”, tal como se oye en la grabación: Toque tranquilo, don Trinchi, que esto es puro bicarbonato.
Nuestro cliente Jesús Santrí, al ver que sería parlamentario colombiano sin cumplir el requisito de tener enredos con la mafia, no quiso ser el de menos.
Santrí cree que Duque puede subir a la Presidencia y haría trizas los acuerdos de paz, entonces los cogería práticamente con los calzones abajo, sin cinco pa comprar armas y volver al monte.
Su señoría, nuestro defendido siempre vivió a mil, secuestrando y matando, y de pronto ¡taque!, al Congreso a ganásela de ojo. Santrí no aguanta esa jubilación, él necesita adrenalina.
Nuestro cliente tuvo una niñez infeliz, vítima de burlas y matoneo, porque sus papáes lo bautizaron Seusis Pausivas. Y ponele ese nombre a una criatura es puro maltrato infantil.
Esto llevó a nuestro defendido a ingresar a la guerrilla, no tanto porque fuera rebelde y quisiera cambiar la sociedá, sino pa cambiar su nombre por un alias.
Tenga en cuenta, su señoría, que ya Jesús es un hombre distinto, al que la ceguera volvió muy casero y juicioso y sus únicos vicios son el trago y el braille.
Si usté insiste en condenalo, su señoría, al menos mándelo pa la misma celda de Simón Trinidá, pa que puedan ver juntos el Mundial y hacer la ola.
Otra cosa, su señoría: ¿ustedes no se cansan de estraditar colombianos? A este paso, llegará el día en que ningún compatriota pedirá visa gringa porque saben que alguna vez irán gratis.
Ni crea, su señoría, que se van acabar los narcos mientras esa cosa sea ilegal. A cada traqueto caturado lo remplaza otro, lleno de bríos, porque eso sí: pa promoción laboral no hay como la mafia.
En resumidas cuentas, su señoría, es más inmoral la venta libre de armas, como pasa en Gringolandia, porque mientras las armas matan inocentes, la venta libre de cocaína solo mataría a los viciosos.
Tus tías que te quieren,
Tola y Maruja
Posdata: Oites, Tola, si el Tío Sam es tan metido ¡qué tal que fuera tía!
Ñapa: Haré polvo el acuerdo de paz: Santrich.
Payola: En el libro “Tola y Maruja sin agüeros”, J.J. Rendón, el midas de la propaganda sucia, confiesa por qué siempre se viste de negro. En Librería Nacional.