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LATINOAMÉRICA HA HECHO DEL Bicentenario un evento musical. De Argentina a México, ciudades y provincias han venido desarrollando proyectos de música histórica.
Tal vez sea ésta la forma de celebración de más impacto en la conciencia colectiva, más que los panegíricos patrióticos, los imponentes desfiles militares, los tedeums y los documentales turísticos. Porque difícilmente será olvido lo que con música se graba en el alma.
En Argentina este vigoroso movimiento ofrece un variado repertorio, para todos los gustos: tangueros, baladistas, folcloristas, roqueros, para los apologistas y los críticos. La etnomusicóloga Isabel Aretz recuperó una veintena de canciones históricas, entre las que se destaca La Pola, originaria de Colombia, compuesta en homenaje a Policarpa Salavarrieta y que sobrevivió únicamente en la memoria popular argentina. Su letra empieza: “Granadinos: la Pola no existe / con la patria su muerte llorad”.
En el género balada rock los cantautores León Gieco y Raúl Porchetto grabaron La Canción del Bicentenario con versos como: “Y van dos siglos de sombra y luz / de guerra y de paz / historia de mentira y verdad / nación persistente y desigual / de esperanza rota en dos / y vamos, trampas en la ley / y vamos sin saber muy bien qué vendrá”. Otros prefieren la canción Pa festejarlo, de Teresa Parodi, interpretada por los Cuatro Rumbos en ritmo bailable tradicional, cuyos versos optimistas dicen: “Mira que afuera ya sale el sol / mira que afuera va despejando / que la tormenta ya atormentó / y el cielo arriba viene clareando / viene clareando para el amor / para la vida viene clareando / Si el desamparo desamparó / ya la esperanza está esperanzando / hombro con hombro se baila aquí / hombro con hombro pa festejarlo / el olvidado no se olvidó / el inocente va despertando / no se contenta con ver el sol / quiere bajarlo y multiplicarlo / si la tristeza lo entristeció / ya la alegría lo va alegrando”.
En México ha impactado la balada protesta Bicentenario Salihutl, del grupo Riesgo Eléctrico y cuyos versos dicen: “Parece que fue ayer, y qué me dices de hoy”, planteando que “en realidad no hay nada que festejar”. Al lado de esta panfletaria estética, en el estado de Chihuahua el compositor Gustavo Frías le dio música a un poema en dialecto Raramuri y de ello salió una especie de lamento mítico con melodía árabe andaluz y sonoridad de Nueva Era.
Como música oficial de la efeméride, Chile adoptó la canción La Fuerza de la Libertad, de Juan Carlos Duque, una fusión de ritmo andino y balada pop con intervención coral. Y lo más interesante: mediante concurso se seleccionaron diez canciones alusivas a temas históricos y una de ellas representará a Chile en el Festival de Viña del Mar.
En Colombia, como Himno del Bicentenario se elaboró un rápido audiovisual con formato de comercial –jingle–, que muestra algunos buenos artistas populares y slogans publicitarios de fe en el país, pero sin el más tenue motivo histórico ni estructura de canción. Resurge la pregunta: ¿Cuál es nuestra canción del Bicentenario? Irónicamente, con el aviso “Pregunta eliminada”, la Comunidad Yahoo Respuestas omite contestarla.