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Mientras en una región existan los recursos naturales y humanos suficientes es muy fácil emprender procesos de desarrollo productivo y agroindustrial, siempre y cuando se parta de la buena fe de sus gobernantes y los proyectos tengan plena formulación de acuerdo a su cronograma productivo.
Nos referimos concretamente al caso de Carimagua, predio que inicialmente se había predispuesto para un grupo de desplazados, pero que finalmente el Incoder, atendiendo instrucciones del Ministro de Agricultura, reversó tal decisión para entregarlo a un grupo de potentados industriales de la región. El peregrino argumento para tomar tan sospechosa determinación es que los desplazados no estaban en condiciones de ponerlo a producir por falta de experiencia y de recursos.
Qué respuesta más peregrina. No es la primera vez que el Incoder reversa, envolata y engaña a la población desplazada y reinsertada en la entrega de predios que inicialmente fueron aprobados. Valdría la pena que la Procuraduría y la Fiscalía, como en el caso de Carimagua, entraran a investigar otros hechos que aún no han sido puestos en conocimiento de las autoridades competentes. El Ministro de Agricultura bien puede dar información sobre hechos concretos.
Parece que las instituciones encargadas de manejar la problemática de la población desplazada, después de tanto tiempo de convivir con el problema, de miles y miles de millones de pesos invertidos, no conocen el origen de la enfermedad y la endemia que desde luego está contagiando a toda la población colombiana con todas las consecuencias nefastas hasta hoy conocidas.
No olvidemos que la población desplazada actualmente bordea la no despreciable información estadística de tres millones de compatriotas, en su mayor parte de origen campesino y que desde luego son factor de desarrollo valioso para emprender cualquier proyecto productivo, siempre y cuando se les evalúe y ubique de conformidad con sus conocimientos.
Para el caso que nos ocupa: Carimagua se podrían reubicar buen número de familias campesinas desplazadas y reinsertadas, con varios proyectos productivos cuyos productos tengan mercado asegurado; siempre y cuando se aplique el esquema de las alianzas estratégicas, las cadenas productivas. Desde luego que los proyectos deben formularse teniendo en cuenta los factores de desarrollo de los potenciales productores con sus respectivas familias.
Según informaciones recibidas por varios medios, los organismos del Estado encargados de manejar los proyectos productivos para la población desplazada y reinsertada fracasan en sus buenas intenciones, puesto que los ubican muchas veces en el sector que no les corresponde. Es decir, estas entidades no tienen la más mínima noción de lo que es la valoración del recurso humano frente a los procesos desarrollo.
La reubicación de la población desplazada y reinsertada requiere de todo un programa de evaluación y reconocimiento, con análisis de orden psicotécnico manejado por verdaderos profesionales que den valoración a cada caso en particular y levanten el respectivo soporte técnico que les permita hacer un seguimiento hacia el futuro después de su vinculación.
Por lo anterior continuo insistiendo en que Carimagua, con sus 17.000 hectáreas, puede ser el sitio adecuado para emprender varios proyectos agroindustriales que beneficien a la población emergente. Son varias las organizaciones nacionales e internacionales que estarían dispuestas a brindar soporte técnico y económico a estos proyectos siempre y cuando se formulen con seriedad y profesionalismo.
Comunidad Desarrollo y Gestión
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