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Si queremos conservar los logros de tranquilidad y paz comprobados el domingo 27 de mayo en las urnas, donde todo fue entendimiento, cultura democrática y calma, no lo debemos pensar dos veces para votar el próximo 17 de junio por Iván Duque, que ha demostrado a través de toda su campaña sindéresis, inteligencia y preparación para dirigir los destinos de Colombia.
Además de tener magnífica coequipera en la doctora Marta Lucía Ramírez, posee buen programa de gobierno centrado en las posibilidades de cumplir, mas no en la demagogia y las falsas ilusiones, como en el caso del candidato Gustavo Petro de la Colombia Humana.
Después de lograr el anterior objetivo, mal podríamos votar por los discursos demagógicos y veintejulieros del exalcalde de Bogotá, puesto que siempre está mostrando los dientes para el no entendimiento, como lo hizo el domingo después de conocidos los resultados, en la sede de su campaña.
Debemos ser coherentes con la razón y el entendimiento, el país no está para sacrificar nuestra democracia por una simple aventura, puesto que el programa de gobierno de Gustavo Petro no tiene coherencia con la situación actual de los sectores sociales y económicos, está prometiendo lo divino y lo humano, cuando el país se encuentra en la física bancarrota, debido a los malos manejos administrativos.
Hay que ser justos y debemos felicitar al Gobierno en general, pero muy especialmente a la Registraduría que hizo gala de toda una organización logística y administrativa, permitiendo con ello que casi 20 millones de colombianos concurrieran a las urnas.
Fueron unas elecciones ejemplo de democracia, se reporta tranquilidad en toda la geografía nacional, como no había ocurrido en los últimos 50 años, total, no debemos dejar pasar desapercibido este gran logro que nos llena de alegría y satisfacción que se llama paz.
Sin embargo, viene el segundo capítulo más importante de esta contienda electoral: la segunda vuelta presidencial que tendrá lugar el 17 de junio entre los candidatos finalistas: doctores Iván Duque y Gustavo Petro.
Los colombianos debemos pensar con cinco dedos de frente por quién se va a votar en segunda vuelta: si por la derecha liderada por Iván Duque, candidato del Centro Democrático, o por la izquierda liderada por el llamado candidato de la “Colombia Humana”, Gustavo Petro.
Las elecciones del domingo pasado son motivo de reflexión para los colombianos; nos encontramos en medio de dos corrientes políticas: derecha o izquierda, para el próximo 17 de junio, día de la segunda vuelta, tendremos la oportunidad de tomar la decisión democrática que más convenga para el bien de nuestro país.
Pensar en que se debe dar un giro a la izquierda es aventurarnos a echar por la borda todo lo que se ha construido con la democracia y los dos partidos tradicionales, que, bien o mal manejados, son susceptibles de reorganizarse para que continúen trazando las alternativas que Colombia necesita a través de las contiendas partidistas, por eso clamamos con urgencia por una reforma política.
Mal que bien manejados, no dejan de ser el sueño de los colombianos que a través de los años de independencia han construido el organigrama administrativo, social y económico de la nación; es cierto, se han vivido episodios de violencia política, sin embargo, bajo el entendimiento y la razón se ha llegado a la coherencia hasta permitir el gobierno compartido, como ocurrió en los 16 años del Frente Nacional.
Nuestro país no está preparado para cambiar de modelo de gobierno, sería el peor desastre, puesto que toda la institucionalidad se afectaría, vendría la hegemonía y la dictadura a barrer con todas las libertades colectivas e individuales que poseemos gracias al sistema democrático que tenemos desde los albores de nuestra independencia.