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Considero que el mejor programa de desarrollo rural integrado lo tiene el candidato presidencial Iván Duque; sobre el futuro de la Colombia rural no se puede seguir improvisando, ni tampoco decir mentiras.
Los pequeños y medianos productores son los que viven las angustias de los malos manejos de programas para el desarrollo rural integrado que, si bien suenan muy bonito, no pasan de ser meros aparatos demagógicos, puestos al servicio de los politiqueros de turno.
Son ocho propuestas concretas las que está exponiendo en las plazas públicas el candidato de centro derecha Iván Duque, las cuales consideramos muy viables y acordes con la situación actual del país, nos permitimos enumerar cada una de ellas:
1. El 50% del presupuesto agrícola se invertirá en la provisión de bienes públicos: distritos de riego, vías e infraestructura digital, además para potenciar las empresas público-privadas en mayor escala. Es importante que se proceda a revisar una cantidad de fundaciones, asociaciones y cooperativas que a lo único que se dedican es a acaparar los subsidios y demás beneficios que otorga el Estado a pequeños y medianos productores.
2. Créditos para incentivar la productividad, pero con sujeción a las normas medioambientales y programas de agroindustrialización; hay que tener en cuenta que los pequeños y medianos productores son los que más sufren con los créditos, puesto que la mayoría de las veces sobrepasan la capacidad de pago y como consecuencia lógica se vuelven impagables, con el consecuente embargo de sus predios.
3. Uso del big data: para activar la oferta de seguros del campo, brindando mayor actividad y estabilidad a pequeños y medianos productores. El seguro de cosecha a través de todas las épocas no ha sido más que un físico engaño, son miles los millones de pesos que se han invertido en estos programas con resultados bastante pobres. Continuamos insistiendo que el seguro de cosecha debe ser de obligatorio cumplimiento para el Gobierno, de aquí nace la propuesta de que el Estado debe ser garante o responsable de lo que el campesino produzca.
4. Diez años de incentivos tributarios a quienes inviertan en el agro: consideramos que los incentivos tributarios serán de gran beneficio para el pequeño y mediano productor, puesto que la mayoría de las veces los productos de ciclos medianos y largos no dan espera para comercializarlos alternativamente con el vencimiento de los créditos.
5. Modernización y tecnificación del Ministerio de Agricultura y sus entidades adscritas: es claro que están más que politizadas y con un desgreño administrativo y de corrupción en todos los órdenes; no se justifica que motiven a nuestros campesinos a estructurar proyectos productivos y cuando están aprobados no les cumplen.
6. Transformación del campo con programas agroindustriales, especialmente para pequeños y medianos productores: uno de los grandes desafíos del sector rural son los programas de agricultura limpia y agricultura orgánica con programas de agroindustrialización, cadenas productivas y alianzas estratégicas.
7. Creación de campañas para el consumo saludable: es bien importante que los consumidores conozcan cuáles son las bondades nutricionales de cada uno de los productos del campo, esto con el fin ofertarlos a los mercados internos y externos, bajo normas técnicas de agroindustralzación y consumo.
8. Despolitizazción del sector rural: debe empezar por tener un ministro que realmente conozca del sector agropecuario y, en la misma forma, los funcionarios subalternos y demás gerentes adscritos a los diferentes organismos del sector rural.
Además de las anteriores propuestas, por nuestras columnas hemos invocado el subsidio permanente para el campesino pequeño y mediano productor, programas de vivienda, salud, seguridad y educación.