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Paz, postconflicto y desarrollo rural

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Es aplaudible desde todo punto de vista, la misión comercial que en estos momentos adelanta por la China el señor ministro de agricultura, Aurelio Iragorri Valencia, con el fin de posicionar nuestro País en la exportación de carnes de bovino, aguacate hass, cebollas y otros productos agropecuarios, gracias a esta visita, se han activado los protocolos para que una comisión del País importador habilite los mataderos y certifique las eficiencias sanitarias y fitosanitarias de los productos en Colombia. Es esta una forma eficiente para empezar a trabajar por la etapa postconflicto.

Qué importante fuera, ya que se está avanzando en la firma del acuerdo de paz, que el gobierno, hiciera un acto de reflexión serio y sincero sobre lo que actualmente es la vida de los medianos y pequeños  productores agrícolas, que van a ser precisamente los soportes fundamentales de la etapa postconflicto.

Sin llamarnos a engaños, podemos decir con claridad que si se presenta un diagnóstico detallado sobre este particular, – de no corregirse una serie de falencias existentes-, la etapa postconflicto consecuencia de la firma del acuerdo de paz, tiende a ser un rotundo fracaso.

La razón es muy sencilla: más de un 95% de los grupos guerrilleros, desplazados y reinsertados son de origen campesino, por consiguiente, se requiere de todo un  trabajo de campo para poderlos ubicar adecuadamente dentro de los proyectos productivos postconflicto, que les garantice una vinculación laboral con el disfrute y beneficio de todas las prerrogativas, que el gobierno desde hace varios años viene ofreciéndoles, pero que finalmente no les ha cumplido, con los consecuentes paros agrarios. 

No es que no haya tierra, ni recursos naturales y humanos para sostener proyectos productivos postconflicto: es el caos administrativo y la corrupción que tiene postrado al sector más importante que alimentará el acuerdo de paz, por eso los paros agrarios son el claro reflejo de lo que es la situación de las áreas rurales de nuestro país en todos los órdenes.  

Valga este ejercicio puesto que en sector tan vulnerable, se concentra la mayor parte de la pobreza en Colombia, todo por falta de oportunidades, sumados a los nichos de corrupción que se extienden como una horda infernal por todos los estamentos sociales y económicos del País, es lamentable tener que decir que nuestros campesinos no solamente de ahora, sino de siempre, son el caballito de batalla de todas las campañas políticas.

Nuestros gobernantes y políticos, siempre los utilizan para pescar votos y así poderse elegir a los diferentes cargos por elección popular, sin embargo, pasadas las contiendas electorales se olvidan de todo, situación que va evolucionado, puesto que ya están lo suficientemente organizados por sectores y subsectores de la producción, por esta razón es que viven en estados de alerta.

Los campesinos son factor fundamental de desarrollo y bienestar social para nuestros pueblos, sin su labor sería imposible la vida en las áreas urbanas, puesto que son los proveedores de nuestra canasta familiar, lamentablemente siempre son víctimas de la especulación y el acaparamiento: cuando llegan a las plazas de mercado a ofertar sus productos son víctimas de las hienas de comerciantes que se ponen de acuerdo para cansarlos y pagarles precios pírricos.
Indudablemente que todo lo que se haga por nuestros campesinos, será bienvenido, sin embargo, tenemos que resaltar una vez más, que no basta con la buena voluntad de los gobernantes lo que los hace eficientes y felices en sus parcelas, sino que las promesas de los mandatarios: nacional, regionales y municipales se cumplan a cabalidad.

Lamentablemente sobre las políticas agrarias hay todo un torrencial de promesas incumplidas, puesto que están sujetos a ser los borregos de siempre en toda campaña política, se valen de sus necesidades para proclamar futuras redenciones y después de pasadas las contiendas se les niega hasta el derecho a ingresar a las entidades del sector agropecuario.

El paro agrario que actualmente se desarrolla sin definiciones concretas, es una muestra clara de los que estamos diciendo, es la consecuencia de los incumplimientos a los acuerdos pactados en el paro agrario del 2013, esto quiere decir que el gobierno siempre mantiene en deuda con ellos.

Los estudios que se hacen para mejorar el sector rural, a costos por cierto demasiado altos, por lo regular no se cumplen, puesto que son adelantados por personas que si bien manejan un lenguaje técnico y académico sobre el particular, no conocen la idiosincrasia campesina, que solo se logra visitando sus municipios y veredas, dialogando con los campesinos, sacando los coeficientes sociales de desarrollo de cada una de sus regiones, con los consecuentes mapas productivos y lo más importante, evaluando el recurso humano frente a los diferentes potenciales productivos.

Por eso siempre he creído que las afujías de los pequeños y medianos productores, solo se corrigen el día en que se haga una reestructuración integral del sector agrario: acercando el Estado al campesino, y suprimiendo una serie de instituciones que reciben y malgastan los aportes que les otorga el gobierno, quienes los representan en el gremio, desconocen todas sus bondades.

Los canales de agroindustrialización y comercialización son factores importantes para que el pequeño y mediano productor se sienta seguro de vender lo que produce, por eso, por esta columna hemos sostenido la idea que el campesino debe producir mediante un mandato de gobierno, esto con el fin de que el Estado sea el responsable de lo que produce.

Uno de los factores más perjudiciales dentro del gremio de productores del agro, es que el Estado siempre actúa como un prestamista para que cultive y produzca, pero sin ninguna garantía de los canales de agroindustrialización y comercialización, antes por el contrario, se han registrado casos en que la competencia se las monta el mismo gobierno, autorizando importaciones de productos de cosecha.

Otra urgencia fundamental para nuestros campesinos es el de una vivienda digna, proveída de servicios públicos básicos, junto con el derecho a la salud, educación y además que estén vinculados a una EPS, para casos emergentes, y coticen para un futuro pensional.

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Es muy angustioso ver campesinos de la tercera edad que toda vida la dedicaron al agro y al final de su existencia mueren desprotegidos por el mismo Estado, acudiendo muchas veces a la caridad de sus amigos para poder sobrevivir o darles cristiana sepultura, estos casos se ven con frecuencia, soy de los que cree que los Alcaldes de todos los municipios del País deben estar autorizados para hacer estas erogaciones sin necesidad de consultas y luego pasar la cuenta de cobro al Estado. 

Esperamos con mucho entusiasmo que la labor de comercio internacional que inicia nuestro ministro de agricultura sea una realidad, podemos estar absolutamente seguroS que si se logra la apertura de mercado tan importante, serán miles los empleos directos e indirectos que se generarán para la etapa postconflicto.

urielos@telmex.net.co
 

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