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En histórico discurso pronunciado hace unos días por el presidente Bush
ante nutrido auditorio, con asistencia de destacados empresarios,
industriales y dirigentes políticos de los dos partidos mayoritarios,
Demócratas y Republicanos, buena parte de su exposición la dedicó a
Colombia.
Resaltó y casi que suplicó a los congresistas presentes la urgente necesidad que tiene los Estados Unidos de aprobar el TLC para Colombia, considerado como su único e incondicional aliado y país amigo en la Región Andina, en medio de tantas adversidades.
Destacó cómo la lucha que libra el gobierno del presidente Uribe contra el narcotráfico, la narcoguerrilla y el paramilitarismo ha impedido que estos flagelos afecten mayormente a los Estados Unidos y demás países del hemisferio en varias instancias de su vida nacional.
Lo más importante es que dicha alocución ha generado efectos positivos en las diferentes bancadas encargadas de aprobar el TLC para Colombia. El tema de aprobarlo por Conveniencia de Seguridad Nacional no deja de ser sorprendente, puesto que fue propuesto por el gobernante del país más poderoso del mundo, al pedir, con plena decisión de autoridad, se dé prelación al de nuestro país aún por encima del de Corea y Panamá.
También sorprende el hecho de haber manifestado que la aprobación para el de Perú fuera mayoritaria, no obstante que el de Colombia, por las actuales circunstancias, merece mayor atención del gobierno y del pueblo norteamericano.
El caso de Venezuela también lo sacó a relucir, advirtiendo que, la democracia de América Latina está en grave peligro por las posturas amenazantes y continuas del presidente Hugo Chávez; a quien está por comprobársele su vinculación con las Farc y que de ser cierto lo encontrado en los computadores del abatido guerrillero Raúl Reyes, muy seguramente Venezuela sería incluida por la Organización de las Naciones Unidas como país terrorista.
Esta advertencia también se suma a los factores positivos para que los congresistas estadounidenses no pongan más trabas en la aprobación del TLC, so pena de perder mucha credibilidad ante sus seguidores.
Si analizamos con cabeza fría todos los pronunciamientos hechos por el presidente Bush a favor de Colombia, podríamos sacar varias conclusiones: La primera de gran preocupación, puesto que quiere decir que el problema interno de Colombia, en la lucha contra el narcotráfico, narcoguerrilla y paramilitarismo, es más grave de lo que pensamos, con raíces tan profundas, que se requiere de toda un política de acuerdos y convenios nacionales e internacionales para erradicar todo el conflicto que estamos viviendo desde hace varias décadas.
No olvidemos que todas estas advertencias las está haciendo el gobierno de la primera potencia mundial, que como tal dispone de organismos de investigación de alta calidad, recibe información técnicamente calificada y de muy buena fuente.
La segunda conclusión: que debemos recibir con mucho optimismo el apoyo del presidente Bush, puesto que el TLC ha sido el mayor anhelo para empresarios e industriales en los últimos tiempos. Quienes escuchamos la intervención quedamos los suficientemente convencidos de que en el Congreso, tanto Demócratas como Republicanos, darán su aprobación final, pero más peso que ellos pueden tener los gremios de la producción, quienes en últimas son los que manejan los hilos políticos y democráticos en el Congreso estadounidense.
Considero que vale la pena esperar unos días para que se decanten los ánimos y los congresistas hagan sus consultas empresariales de fondo, con el fin de allanar caminos que les permita una aprobación sin mayores obstáculos. En conclusión, nunca antes había visto el TLC para Colombia tan cerca de su aprobación.
Sólo nos resta prepararnos para su trámite final y que tanto Gobierno, como sector privado, se preparen con toda la infraestructura necesaria porque de acuerdo a como van las cosas muy posiblemente empezaremos a disfrutarlo antes de finalizar el presente año.
Asesor Comercio Internacional
urielos@cable.net.co