Energías limpias: decisiones limpias

Weildler Guerra
30 de marzo de 2018 – 09:00 p. m.

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El tema de las energías renovables es cada vez más importante en la agenda pública nacional e incluso se encuentra incorporado en los programas de gobierno propuestos por algunos candidatos presidenciales. El realizar una transición del empleo de energías de origen fósil a energías renovables, como la eólica y la fotovoltaica, ha sido planteado por algunas figuras nacionales como una decisión urgente para aprovechar el gran potencial que el país tiene en esta materia. No obstante, el debate debe ser amplio y reposado pues estas decisiones tienen consideraciones de carácter ético, económico, social y tecnológico que deben ser analizadas detenidamente.

La Unesco considera que la utilización de fuentes de energía renovables ha aumentado en todo el mundo con avances técnicos que han permitido disminuir los costos. Sin embargo, también afirma que las energías renovables por sí solas no serán suficientes para satisfacer el aumento de la demanda energética que se espera en los años venideros. En días pasados el país anunció la expedición de normas como el Decreto 0570, con el cual fija las reglas de juego para la contratación de proyectos de generación de energía con fuentes no convencionales renovables, como solar y eólica, entre otras. Según los medios nacionales, la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) tiene inscritos 299 proyectos para la generación de energías renovables. Estos proyectos se desarrollarán en los departamentos de La Guajira, Cesar, Santander, Valle del Cauca, Caldas y Quindío, siendo La Guajira en donde se establecerían los proyectos eólicos de mayor capacidad de generación con unos 925 megavatios (MW).

Aunque parece existir una gran convergencia al considerar que las energías renovables son más sensibles al entorno físico que las basadas en recursos no renovables, es necesario recordar que estos proyectos también generan significativos impactos socioambientales: antropización del paisaje, afectación sobre las aves migratorias, emisión de ruido generado por aeroturbinas, entre otros. Usualmente, tanto los parques eólicos como los proyectos de energía fotovoltaica pueden requerir de vastas extensiones de tierras generando conflictos sociales, procesos de exclusión territorial y afectación de las actividades productivas de sus habitantes. El riesgo más grande es que estos proyectos se conviertan en enormes enclaves económicos, culturales y tecnológicos sin articulación alguna con las economías locales, una especie de nuevo modelo extractivo de energía, menos hostil con el medio ambiente, pero sin beneficios económicos significativos para la población local que, en algunos casos, puede corresponder a asentamientos indígenas muy vulnerables. Adicionalmente, la capacidad de generación de empleo de dichos proyectos es baja y no generan regalías para los entes territoriales. De allí la importancia de involucrar en el debate a los grupos locales presentes en el territorio.

Impulsar los proyectos de energías renovables será sin duda un viraje importante para el país en materia ambiental y energética. No debemos olvidar que la ética juega un papel importante en los proyectos de desarrollo hacia el futuro, lo que requiere definir las reglas de juego entre las empresas, los gobiernos y las comunidades, aclarar los principios que guían las decisiones de política y por ello dar razones morales para los cursos alternativos de acción.

wilderguerra@gmail.com

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