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El Independiente Santa Fe resucitó de las cenizas en el 2012 cuando resultó ganador de la Liga Postobón después de 37 años de sequía.
Campeón, campeón, campeón volvieron a gritar sus hinchas besando la casaca roja. Ese 15 de junio empezó un camino de grandeza para el equipo que se solidificó este 10 de diciembre cuando logró, por primera vez en su historia, coronarse como el campeón de la Copa Sudamericana.
Felicitaciones Santa Fe.
El gestor del éxito deportivo del equipo cardenal ha sido su presidente, César Augusto Pastrana Guzmán, quien llegó al cargo en marzo de 2010 y ha utilizado toda su experiencia como mensajero, bodeguero, vendedor, hombre de negocios y luego ingeniero mecánico para cumplirles a los hinchas y ganar campeonatos. (Ver El ingeniero del éxito cardenal).
Ahora bien, Pastrana Guzmán no solo ha traído triunfos al equipo. Su nombre ha rodeado al onceno de complicados escándalos de corrupción.
Así como se oye.
Todo se empezó a develar en marzo de este año cuando Edgar Cortés Acero, en ese momento vicepresidente de Independiente Santa Fe y miembro de su Junta Directiva, hizo fuertes acusaciones ante los medios de comunicación sobre el manejo corrupto que estaban haciendo dirigentes del cuadro cardenal, sin entregar nombres, en sus divisiones inferiores. (Ver Graves denuncias de Edgar Cortés).
Posteriormente, el 30 de septiembre se conoció que Cortés, quien también tiene un prontuario complicado, ya había hecho estas denuncias al interior del equipo. Según consta en las actas de junta del Santa Fe, Cortés Acero denunció en octubre de 2014 algunos hechos de corrupción ante los directivos del equipo. Estas no llevaron a ningún lado ya que César Pastrana y el comité ético del club desestimaron las evidencias y se declararon impedidos. (Ver Denuncian actos de corrupción en Santa Fe).
La razón: las acusaciones eran en contra del mismo presidente Pastrana y sus allegados. Por eso mismo, Pastrana movió sus fichas para sacar finalmente a Cortés Acero del equipo y de la Junta Directiva a finales de septiembre. (Ver Comunicado oficial del Santa Fe – Salida del Sr. Edgar Cortés)
Son tres las graves denuncias.
La primera es que el presidente Pastrana compró en 2011 un partido contra el Real Cartagena que finalizó 2 – 1 a favor del Expreso Rojo, lo que le permitió clasificar a los cuadrangulares finales. (Ver Compra de partidos en Santa Fe).
La segunda es que los señores Roberto Diez y Eduardo Cañón, funcionarios de toda la confianza de Pastrana, supuestamente cobraban sobornos para permitir que los futbolistas, tanto juveniles como profesionales, llegaran a jugar en la institución albirroja. Cortés tiene en su poder dos archivos de audio en los que se escucha decir a jugadores que pasaron por Santa Fe que tuvieron que pagar una coima que, al parecer, terminaría en los bolsillos de Pastrana. (Oír En Santa Fe cobran ‘coimas’ para llevar jugadores, denuncia John Valencia).
La tercera acusación es que el empresario Ricardo Pachón, en complicidad con Diez y con el consentimiento de Pastrana, obligaba a los juveniles a firmar documentos que los ligaban a su grupo empresarial, para que en futuras transacciones figuraran como jugadores suyos. (Ver La corrupción en Santa Fe es un tema al rojo vivo).
Sobre las posibles comisiones que se dice que recibió Pastrana, el dirigente señaló: “eso sería sacarme la plata de un bolsillo y meterla en otro, porque, aunque suene pretencioso, soy el mayor accionista de Santa Fe S.A.” (Oír Minuto 28:10 de Rueda de Prensa).
Que sea pretencioso no es el problema, lo grave es que el señor Pastrana no responde las dudas que se generan con estas acusaciones.
Como tampoco lo hace el manejo que le ha dado a las denuncias concretas y a la evidencia en su contra. Su estrategia ha sido la de nombrar una comisión, que le reporta a Pastrana, para investigar los hechos y decir que no puede tomar decisiones hasta que se entreguen los resultados de la investigación interna. Esa es la misma medida que toma cualquier presidente cuando no quiere resolver una acusación.
No todo lo que brilla es oro. Y este nuevo triunfo del Santa Fe no lo puede ser hasta que se limpie de su nombre la lamentable mancha de estas denuncias de corrupción por parte de sus directivos.