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Otro elemento para terminar la saga del profesor universitario Jorge Adolfo Freytter Romero, asesinado hace 19 años, es el extraño accidente que terminó con la vida de uno de los testigos principales, persona que conocía de la confabulación en ese crimen entre paramilitares y miembros de la Fuerza Pública.
Vamos por partes.
Carlos Alfonso Palma Gutiérrez, para sus conocidos el Mono Palma, era un buen cocinero y mejor bailarín que murió en Suiza en un accidente que nunca se investigó. Su oscuro pasado seguramente tiene mucho que explicar en su muerte.
A finales de los años 90 y hasta el 2004, el Mono Palma trabajaba en la Universidad del Atlántico en la Oficina de Admisiones. Según declaraciones del paramilitar Carlos Romero Cuartas, alias Montería, dadas a la Fiscalía 12 de Justicia y Paz de Barranquilla, varios empleados de esa universidad —entre los que se encontraba Palma, junto a varios rectores— participaron en la desaparición de estudiantes, profesores y sindicalistas de este centro de educación superior.
Según relatos de miembros de las Auc, Palma era informante de los paramilitares al interior de la Universidad del Atlántico. Su labor era identificar a los estudiantes y profesores que tenían ideas sobre temas sociales y políticos que fueran críticas del gobierno. Cuando los ubicaba, pasaba esos datos al Gaula y a los paramilitares, información que era manejada por el teniente Flover Argeny Torres Sánchez.
Recordemos que el 28 de agosto de 2001, pese a existir varias alertas de que esto podía suceder, el profesor y líder sindical Jorge Freytter fue retenido por un grupo de hombres armados al llegar a su casa en Barranquilla. Fue sometido por más de 24 horas a actos de humillación y tortura, que terminaron en su muerte al día siguiente. La causa de defunción fue asfixia, provocada por una bolsa de plástico en su cabeza.
Gracias a la evidencia documental publicada en esta columna, sabemos que Flover Torres, alias el Ingeniero, estaba con los paramilitares en el momento del secuestro y asesinato del profesor Freytter, junto a otros agentes del Gaula. Y según varios relatos, Torres fue uno de los que metieron el cuerpo del profesor en una bolsa para deshacerse de la evidencia.
Pero volvamos al Mono Palma. Según los mismos relatos de los paramilitares, Palma —conocido con el alias de Rubén— se infiltraba entre sus víctimas “haciéndose pasar por sindicalista”.
Por eso no puede pasarse por alto el testimonio rendido por Palma el 18 de mayo de 2007, cuando mencionó que la historia de la Universidad del Atlántico se partió en dos desde el año 1999, “cuando se pierde la tendencia izquierdista porque empezaron a llegar al centro de educación superior personajes nombrados en cargos de manejo y confianza, como el jefe de Recursos Humanos, señor Óscar Roncayo, quien se acompañaba de un trinquete de autodefensas armados dentro de la universidad, amilanándose los de izquierda porque comenzaban las amenazas en su contra, máxime cuando se designa para aquel momento como vicerrector administrativo y de servicios al señor Rubén Darío Ponce Esmeral a quien se le señalaba también de tener vínculos con los paramilitares”.