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Miles de mujeres se enfrentan hoy a un dilema: un embarazo no deseado y la posibilidad de abortar. Son múltiples las razones y siempre es más difícil para las más vulnerables. Muchas de esas mujeres en el mundo enfrentan el riesgo de que las criminalicen si le dicen no a la maternidad. El acceso al aborto como un derecho ha sido una batalla de millones de mujeres que no termina, como lo muestra la noticia que llega de Estados Unidos en donde un histórico fallo podría ser echado para atrás.
El nombre de esta columna lo tomo prestado del libro que escribieron Ana Cristina González Vélez e Isabel Cristina Jaramillo Sierra y que cuenta la historia detrás de un trabajo largo y difícil para convertir en realidad el acceso al aborto legal en los casos despenalizados por la Corte Constitucional. Comenzaba a escribir para recomendar su lectura cuando llegó de Estados Unidos la noticia que calentó de nuevo el debate: en un hecho inédito allá, que es frecuente en Colombia, se filtró un proyecto de fallo de la Corte Suprema de Justicia que echaría para atrás el fallo de 1973 conocido como Roe vs Wade con el cual se reconoció a las mujeres el derecho a decidir. En Colombia también la Corte Constitucional reconoció hace pocos meses ese derecho hasta la semana 24 de gestación.
En tiempos de debate de memes, verdades a medias y poco fondo, es bueno encontrar un documento que ayuda a entender y a poner un tema polémico en el terreno de la razón. Tuve la oportunidad de acompañar a Ana Cristina y a Isabel Cristina en la presentación del libro La batalla por el derecho al aborto en la Feria del Libro de Bogotá por invitación del Movimiento Causa Justa. ¡Cuánto aprendizaje en ese cruce de saberes y de historias! El texto relata el caso de la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres y el largo camino recorrido para convertir en realidad el derecho que concedió la Corte al despenalizar el aborto en tres causales en el 2006. Las autoras vienen de disciplinas distintas. Una es médica, la otra abogada y se necesitaban estas miradas, y las de muchas otras que están narradas en el libro, para entender que un tema como el de la interrupción voluntaria del embarazo debe ubicarse en el punto donde debe estar: en el terreno de los derechos humanos de las mujeres y también en el de la vida y la salud, entendidas como algo más allá del concepto biológico de estos términos.
Un libro retador para quienes no somos expertos, pero vale la pena meterse en sus páginas porque aporta conocimiento profesional y sistematizado. Hay datos estadísticos, información para entender quiénes abortan y por qué lo hacen y cuáles son las barreras para tener acceso al aborto legal. Parte de la batalla fue llevar el conocimiento a los trabajadores de la salud ante quienes acuden las mujeres para solicitar la interrupción del embarazo. Muchos problemas vienen del desconocimiento de las normas y los procedimientos y por eso la pedagogía ha sido clave. Otro tanto ha ocurrido con los trabajadores judiciales y todo el aparato burocrático. Se abordan los debates de la objeción de conciencia, la edad gestacional para interrumpir el embarazo, los casos de violaciones y el acompañamiento individual a mujeres que vivieron una pesadilla perdidas en un sistema que pone obstáculos para acceder a los derechos.
El caso colombiano es parte de una realidad internacional y por eso lo que hoy pasa en Estados Unidos está ligado a todo lo que ocurre en América Latina. Es el derecho a decidir: que una mujer ante un embarazo no planeado pueda escoger, según su realidad y su concienca, la maternidad, la adopción o el aborto y que en el camino esté acompañada y protegida por el Estado. Hay que seguir de cerca los debates en el mundo y para quienes quieran saber más recomiendo este libro que va más allá de los prejuicios.