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Es claro que Colombia, al igual que todos los demás países de Latinoamérica, no estaba preparada para el manejo sanitario y clínico de una pandemia de altísima transmisión, pero afortunadamente baja letalidad.
También es claro que el aislamiento obligado y las medidas de bioseguridad hicieron carrera y permitieron reducir el crecimiento exponencial de la transmisión del virus en Colombia.
Lo que no es nada claro es que los epidemiólogos que asesoran al país y a Bogotá hayan cambiado radicalmente en 24 horas las curvas en que se basan las decisiones de flexibilizar el aislamiento y las medidas de reapertura del aparato productivo, tan requeridas.
Quienes hemos seguido con rigurosidad la información que la Alcaldía de Bogotá puso a disposición del público en la página http://saludata.saludcapital.gov.co/, donde se informa, entre varias variables, el comportamiento por localidades de infectados, recuperados, hospitalizados UCI y fallecidos por contagio del virus COVID-19, así como las curvas de proyección de propagación del virus y de manejo hospitalario, encontramos un dramático cambio en las cifras.
Las proyecciones a 30 días se redujeron a un 10% de las abultadas cifras reflejadas un día antes. Las nuevas proyecciones a 28 de julio estiman más de 29 mil hospitalizados, de los cuales cerca de 10 mil ocuparán camas en Unidades de Cuidado Intensivo; las cifras 24 horas antes eran sustancialmente mayores.
¿Por qué cambios tan abruptos con el efecto inmediato de pérdida de confianza en las cifras?
Cabe la duda entonces de si los asesores de la Presidencia y de la Alcaldía de Bogotá, quienes aconsejan las decisiones de aislamiento o reapertura de la economía, son lo suficiente idóneos para facilitar la más acertada toma de decisiones.
¿Cuál es el soporte de los cambios en las proyecciones, quién los explica? El DANE acaba de informar cifras de desempleo del orden del 20 % para el país y del 23,5 % para las 13 ciudades capitales más grandes incluyendo sus áreas metropolitanas; a partir de estas cifras diversos expertos proyectan que, si no hay medidas correctivas, el desempleo puede subir hasta el 35 %. ¿Quién se hará responsable por revertir todo el avance logrado por el país en los últimos 20 años?
Es muy alarmante la proyección a finales de julio de potencial demanda de más de 10 mil camas UCI, frente a las camas actualmente disponibles en Bogotá, de entre 400 y 600. Es claro que así, muchas personas contagiadas no podrán ser atendidas en forma adecuada.
Como es casi imposible incrementar rápidamente la disponibilidad de camas UCI, la alternativa es aplicar alerta roja en localidades altamente infectadas, y aumentar sustancialmente las ayudas en mercados, servicios, etc. para que la población acate las medidas de aislamiento y no salga a buscar el sustento día a día.
Autoridades locales, la solución está en sus manos.
* Consultor Organizacional y de Recursos Humanos por 25 años en Colombia y Latinoamérica