Publicidad

Del verso a la prosa

María Elvira Samper
05 de noviembre de 2011 – 08:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

No pertenezco al grupo de aquellos que, como la virgen del Himno Nacional, se mesan los cabellos en agonía por el triunfo de Petro.

No voté por él, pero creo que su victoria es contundente y limpia. Pese a que, sobre todo en la recta final, sus contendores enfilaron las baterías en su contra, no cayó en la tentación de responder con agravios. Su intención de construir y su deseo de acertar son tan grandes, y el reto de demostrar que puede tan alto, que no dudo de que no ahorrará esfuerzo para encarrilar a una ciudad que atraviesa por la peor crisis de su historia.

Tampoco comparto la indignación de los que cuestionan que le recuerden su pasado guerrillero, pues no sólo es parte de su historia, una parte que no puede negar, sino que haberla dejado atrás y reconocer que la lucha armada no es el camino, deja una importante lección para capitalizar, y es que jugar con las reglas de la democracia paga. Así lo destacó en su discurso tras conocer el triunfo, cuando destacó que él es hijo de un proceso de paz.

El triunfo de Petro es un claro mandato contra la corrupción. Los bogotanos le reconocieron su posición firme de lucha contra este flagelo, que ha sido su causa en el Congreso y que en Bogotá empezó con las denuncias contra el cartel de la contratación que comprometía en materia grave la alcaldía de Samuel Moreno, y terminó con su salida del Polo, el partido de gobierno que nunca entendió —y pagó por ello con su derrota— que las decisiones políticas son discrecionales y no pueden dejarse en manos de la justicia. La victoria de Petro es también la confirmación de que Bogotá es una ciudad abierta, diversa y plural, que vota libre de las ataduras de los partidos y sus maquinarias, y que lleva tres elecciones votado por la izquierda. Por Petro votaron mayoritariamente los del Polo, pero también liberales, conservadores, verdes… Una lección que Peñalosa no quiso aprender. No lo hizo hace cuatro años y no lo hizo ahora cuando, por cuenta de confiar en que la maquinaria de la bancada uribista en el Concejo —copartícipe de la debacle en Bogotá— le garantizaba el voto en los estratos 1, 2 y 3, donde era más débil, aceptó el abrazo de Uribe sin medir las consecuencias: perdió a Mockus y por ahí derecho la Alcaldía. De alguna forma el voto por Petro fue también un voto-castigo contra Uribe y el todo vale. Triste espectáculo el del expresidente, de porrista de la campaña peñalosista, y triste para él verificar que su pupilo fue derrotado por un “terrorista vestido de civil”.

Pero la victoria es apenas el comienzo para Petro. Los retos son enormes y el primero es rodearse muy bien para poner la casa en orden y aterrizar el discurso a la práctica, demostrar que no sólo es un político muy bien preparado para los debates, sino un líder capaz de gobernar la ciudad más importante del país, pues como alguna vez dijo el exgobernador de Nueva York Mario Cuomo, “la campaña electoral se hace en verso, pero se gobierna en prosa”. Y la prosa implica gestión y buen gobierno.

Sobre él tendremos la mira puesta los bogotanos y, en especial, sus contendores derrotados, como se lo dejaron claro la noche del domingo luego de reconocerle el triunfo. Deberá concretar la promesa de buscar acuerdos sobre asuntos fundamentales y, además, no caer en la tentación que le presenta el hecho de tener un perfil presidencial. Su discurso del triunfo fue más allá de lo protocolario y dejó la sensación de que quería posicionarse como interlocutor de primer orden del presidente Santos. Que no pierda el foco: primero es lo primero, y lo primero es hacer bien la tarea en Bogotá antes que pensar en más altos destinos.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido