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La iniciativa recogió más de cuatro millones de firmas y, de ser aprobada el próximo martes 17 de abril por el Senado, deberá ser convocada en un plazo de tres meses por el presidente de la República y la Registraduría. Eso sería ideal, pues podría programarse el sábado anteriro a la segunda vuelta de elecciones presidenciales, lo que motivaría aún más a los colombianos a participar democráticamente.
La asistencia de los colombianos a las votaciones es esencial, no sólo porque la abstención sigue siendo una de las principales falencias de nuestro sistema electoral, sino porque la consulta, para ser aprobada, debe ser votada por lo menos por 12 millones de personas, una tercera parte del censo electoral. Además, hacerla junto con la segunda vuelta reduciría los costos de tener que convocarla en una fecha propia.
Por eso, senadores: a votar, por favor.
Si el Senado decide enterrar esta consulta, estaría cometiendo un profundo error de cálculo, además de empeorando la inconformidad entre los ciudadanos. Como lo explicó la representante Angélica Lozano, una de las promotoras de la iniciativa, precisamente las medidas que se someterán a voto tienen que recurrir a la participación popular porque el Legislativo fue incapaz de aprobarlas.
No podemos continuar con el statu quo en términos de corrupción; de nada sirven los discursos que se desgarran las vestiduras y, cuando llegan al poder, se rehúsan a permitir que cambien las reglas que han permitido la crisis en la que nos encontramos. Los colombianos van a estar observando de cerca la votación en el Congreso para ver quiénes se oponen al clamor popular.
Por supuesto, los colombianos deben entender que la consulta no es la solución para todos nuestros problemas. Pero sí es un excelente primer paso.
De aprobarse, tendremos la oportunidad, entre otras cosas, de reducir el sueldo de los congresistas y altos funcionarios; exigir las cuentas claras de todos los funcionarios y no estar rogando que publiquen sus declaraciones de renta y evitar que se atornillen al poder, limitando a tres períodos la permanencia en corporaciones públicas.
Estas propuestas son debatibles, pero los cuatro millones de colombianos que firmaron la petición de consulta, y otros millones más que están exhaustos de la corrupción, quieren la oportunidad de dar ese debate en la arena pública. Lo que pedimos es la posibilidad de tomar decisiones con resultados directos, ante la frustrante inacción de los líderes políticos.
Insistimos. El Senado debe votar a favor de la consulta.
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