
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La Registraduría Nacional del Estado Civil no debería subestimar los ataques contra la legitimidad del proceso democrático. Las dudas que hay sobre la entidad, sembradas desde distintos polos en el espectro ideológico, no pueden responderse con bravuconadas o suponiendo que todo queda explicado con promesas de transparencia. Hemos visto cómo los discursos sobre fraude electoral han sido útiles en otros países para hacer temblar la institucionalidad, y lo mismo puede ocurrir en Colombia.
Al registrador Alexánder Vega lo persigue el eco de su soberbia. En octubre del año pasado, cuando ya empezaban los rumores de desconfianza en el proceso electoral, respondió con vehemencia y de manera equivocada a posibles escándalos: “Voy a empezar con un discurso claro como registrador. Sobre ese manto de dudas del fraude electoral, el que no sienta garantías, o cree que le van a hacer fraude, no debería presentarse. Las garantías están dadas”. La actitud combativa es ilógica en su esencia: el rol de la Registraduría no es deslegitimar a quienes la critican, sino hacer todos los esfuerzos posibles por ganarse su confianza. En un puesto tan importante para la democracia colombiana no debe existir la retórica electoral, sino el ofrecimiento de garantías. Eso no ha ocurrido.
Por eso, ahora, cuando el registrador responde a escándalos, hay un manto de duda sobre su actitud. Lo que es preocupante para la integridad de todo el proceso electoral en que ya estamos.
Algunos escándalos son infundados, claro, pero tienen el propósito de crear un manto de duda sobre los eventuales resultados electorales. Es el caso de Andrés Pastrana, expresidente y referente en el Partido Conservador, quien ya utilizó su gran plataforma para sembrar dudas sobre un falso fraude electoral en Perú y ahora parece querer hacer lo propio sobre Colombia. Hace poco escribió en su Twitter: “Los motivos de la sospechosa reunión de Petro hoy en Madrid con el presidente de INDRA, contratista y proveedor de software de la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral, deben aclararse al país”. La Registraduría explicó que no había conflicto de interés y que “vienen seis misiones, tres auditan el software y las otras hacen acompañamiento”.
Otros escándalos merecen una respuesta más decidida. En un video publicado por Camilo Enciso se ve a John Jairo Hernández, coordinador de Talento Humano de la Registraduría en Cundinamarca, diciendo que quienes deseen seguir en la Registraduría tienen que mostrar de qué político son fichas. Ante esto, el registrador debe ser claro, dar explicaciones y tomar las medidas sancionatorias debidas.
No obstante lo dicho: la Registraduría no puede subestimar lo que ocurre y sí generar confianza. Entre un expresidente, varios influenciadores de izquierda y múltiples políticos cuestionando una y otra vez la legitimidad del proceso democrático, la respuesta de las instituciones tiene que ser clara de cara a los colombianos. De lo contrario, podemos caer en una catástrofe, sea cual fuere el resultado final.
¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a elespectadoropinion@gmail.com.
Nota del director. Necesitamos lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. Considere adquirir una suscripción digital y apostémosle al poder de la palabra.