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Donald Trump prefiere la guerra a enfrentar el racismo

04 de junio de 2020 – 11:35 a. m.
United States President Donald J. Trump listens during a news conference in the Rose Garden of the White House in Washington D.C., U.S. on Tuesday, April 14, 2020.  Trump announced that he has instructed his administration to halt funding to WHO, the World Health Organization. Credit: Stefani Reynolds / CNP
United States President Donald J. Trump listens during a news conference in the Rose Garden of the White House in Washington D.C., U.S. on Tuesday, April 14, 2020. Trump announced that he has instructed his administration to halt funding to WHO, the World Health Organization. Credit: Stefani Reynolds / CNP
Foto: Bloomberg - Stefani Reynolds

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Es suficiente leer los tuits que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, escribió en el marco de 48 horas para ver el retrato de una administración en crisis, de un caudillo autoritario aferrándose con fuerza al populismo y del racismo que cientos de miles de ciudadanos están denunciando en las calles de ese país. Los disturbios que se han presentado en el marco de las manifestaciones pacíficas se han convertido en la excusa perfecta para una reelección en problemas. En vez de buscar tender puentes y empezar a sanar heridas, el mandatario norteamericano se ha dedicado a hacer lo que mejor se le da: dividir, desinformar y fomentar la violencia. Está creando una peligrosa bomba de tiempo.

Tras la muerte de George Floyd, afroamericano asfixiado por un policía, los mensajes de la Casa Blanca han sido ambivalentes. Es un contraste llamativo que Trump en el pasado haya condenado con vehemencia los ataques contra supremacistas blancos y, ahora, se ciñe a declaraciones engañosas y poco contundentes. En su cuenta de Twitter escribió: “Mi administración ha hecho más por la comunidad negra que cualquier presidente desde Abraham Lincoln”. Sí, Lincoln, quien lideró la guerra por la abolición de la esclavitud, es el único que en la mente de Trump se compara a él. ¿Barack Obama, el primer presidente afroamericano en la historia de ese país? No hizo nada al lado del actual mandatario. Ese grado de egolatría sería graciosa si no fuera tan peligrosa.

La atención de Trump no está en la comunidad afro. Sus tuits hablan por él. “Ley y orden”, ha escrito en varias ocasiones. “Policía, ¡póngase más ruda!”. “Los baja vida y los matones están destrozando a la policía”. “Nueva York se perdió frente a los saqueadores, los matones, la izquierda radical y todas las otras formas de baja vidas y basuras”. Se está refiriendo a los disturbios, ignorando a la mayoría de personas que salieron a protestar pacíficamente y utilizando un lenguaje con códigos raciales: en Estados Unidos, la palabra matones (thugs) suele emplearse para referirse despectivamente a los afroamericanos.

También ha hablado de “dominación” e insistido en que va a enviar al Ejército contra los ciudadanos, cuando la constitucionalidad de esos hechos está en cuestión. Enfrentado a una conversación nacional que es incapaz de tener sobre racismo, sobre violencia policial sistemática, sobre desigualdad y acoso a las minorías, Trump ha contestado con el garrote. Hizo que les lanzaran gases a unos protestantes pacíficos para poder ir a tomarse una foto frente a una iglesia, sosteniendo una Biblia en sus manos. La simbología es clara: este es el presidente de las armas y la religión.

Pudo ser distinto. Eso es lo que no puede perderse en medio del caos. Mientras la situación en Estados Unidos se pone más tensa y en el resto del mundo hay protestas de solidaridad por el respeto a la vida de las personas de descendencia afro, el presidente era el llamado a buscar la paz. Barack Obama, expresidente de Estados Unidos, publicó una serie de llamados que se conduelen con los manifestantes y dan pistas de qué se podría hacer. Joe Biden, rival de Trump, se reunió con la familia de Floyd y con los alcaldes de varias ciudades, así como anunció compromisos de política pública. Pero en la Casa Blanca prefirieron irse a la guerra.

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